No sabíamos esa mañana que
Dios iba a llamar tu nombre.
En la vida te quisimos mucho
En la muerte hacemos igual.
Nuestros corazones se rompieron al perderte.
No te fuiste solo,
porque una parte de nosotros se fue contigo
el día que Dios te llamó al cielo.
Nos dejaste con recuerdos de paz.
Tu amor es todavía nuestro guía,
y aunque no te podemos ver,
siempre estás a nuestro lado.
Nuestra cadena familiar está quebrada,
y nada se parece lo mismo,
pero Dios nos llama uno por uno,
y nuestra cadena se ligará otra vez.