

While living in Honduras, she worked as a teacher and did many things in her life, always dedicating herself to providing for and supporting her family. In 1976, she came to the United States to build a better life for herself and her family—a decision that reflected her courage, resilience, and unwavering commitment to those she loved. She lived a life of no regrets, embraced every moment to the fullest, and always kept it real with the people around her. Dalila was strong-willed, determined, and confident.
She is survived by her loving sister, Miriam Mineros; her devoted children, Bridgett, Borman, and Claudia; and her cherished grandchildren—Ethan, Maximiliano, Brooklyn, Abigail, Luis, Emma, Claudia, and Dalila. She is also survived by her beloved great-grandchildren—Lizzeth, David, Nicolas, Zohemi, Amber, and Jonathan. In addition, she leaves behind her adored nieces and nephews—Anais, Joyce, Victor, and Junior—as well as beautiful friends and extended family who will forever hold her memory close.
Dalila will be remembered for her strength, her love for her family, and her fiery personality that left a lasting impression on everyone who knew her. Her family takes comfort knowing she is now at peace and that her memory will continue to live on in the hearts of those who loved her.
Dalila Hernández-De Lazo, nacida el 2 de junio de 1944 en Choluteca, Honduras, falleció pacíficamente el 27 de octubre de 2025, a la edad de 81 años.
Mientras vivía en Honduras, trabajó como maestra e hizo muchas cosas a lo largo de su vida, siempre dedicándose a proveer y apoyar a su familia. En 1976, vino a los Estados Unidos para construir una vida mejor para ella y su familia, una decisión que reflejó su valentía, su fortaleza y su compromiso inquebrantable con sus seres queridos. Vivió una vida sin arrepentimientos, aprovechó cada momento al máximo y siempre fue auténtica con quienes la rodeaban. Dalila era de carácter fuerte, determinada y segura de sí misma.
Le sobreviven su querida hermana, Miriam Mineros; sus hijos, Bridgett, Borman y Claudia; y sus amados nietos —Ethan, Maximiliano, Brooklyn, Abigail, Luis, Emma, Claudia y Dalila. También le sobreviven sus bisnietos —Lizzeth, David, Nicolás, Zohemi, Amber y Jonathan—. Además, deja a sus muy queridos sobrinos —Anais, Joyce, Víctor y Junior— así como a muchos amigos y familiares que siempre guardarán su memoria en el corazón.
Dalila será recordada por su fortaleza, su amor por su familia y su personalidad apasionada, que dejó una impresión duradera en todos los que la conocieron. Su familia encuentra consuelo sabiendo que ahora está en paz y que su recuerdo vivirá para siempre en los corazones de quienes la amaron.
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