Miguel fue un esposo devoto, profundamente amado por su esposa Francisca González, quien lo precedió en el descanso eterno. Su hijo Arturo González, quien también lo precedió, permanece en nuestros corazones y ahora se reúne con su padre en la eternidad. Fue un padre ejemplar de sus hijos: Javier, Jaime, Miguel, Jorge, Mario, Sergio y Lorenzo, a quienes inculcó los valores del trabajo, la unidad familiar y el amor por la vida.
Además de ser un pilar en su familia, Miguel fue un orgulloso abuelo de muchos nietos y bisnietos, quienes siempre recordarán su sabiduría, cariño y sentido del humor.
Apasionado del fútbol, su corazón latía con fuerza por su amado equipo: las Chivas de Guadalajara. También disfrutaba profundamente de las carreras de caballos, un pasatiempo que le llenaba de emoción y alegría.
Miguel deja un legado de amor, fortaleza y alegría que vivirá por siempre en el corazón de quienes lo conocieron.
Descanse en paz.