

Le sobreviven su esposa, Gregoria Jimenez, sus hijos Jaime Jimenez, Eduardo Jimenez y Cynthia Jimenez, y su nuera Vanessa Jimenez.
Hoy, al reflexionar sobre su vida y lamentar su partida, también celebremos la belleza que trajo al mundo. Jaime fue conocido por su gran corazón, su humor especial y su dedicación incondicional a su familia. Su más grande propósito en la vida fue esforzarse día tras día para ofrecerle la mejor vida posible a sus hijos y a su esposa. Todos a quienes amó tienen el privilegio de decir: "Me ayudó a construir _____". Atesoremos y valoremos por siempre esas cosas.Todo lo que construyó fue hecho de puro amor y nunca esperó nada a cambio.
Jaime poseía el don de brindar alegría a quienes se encontraban en su camino. Su risa y espíritu puro conmovía a todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo, amarlo y estar cerca de él. Durante su tiempo aquí, trajo tanta alegría y luz a muchas vidas.
Conservemos los recuerdos que todos hemos creado con él. Recordemos siempre su sonrisa, su alegría y los momentos compartidos. Aunque Jaime ya no esté físicamente aquí, su espíritu vivirá eternamente en nuestros corazones, en lo que construyó y en los recuerdos que atesoran todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo.
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