

Nacido el 16 de diciembre de 1958 – Fallecido el 29 de diciembre de 2024, a los 66 años.
Con gran pesar, la familia Pérez anuncia el fallecimiento de José Elías Pérez Duarte, mejor conocido como Pepe y Dad, quien, después de una valiente lucha, descansó en paz en la presencia de su creador el 29 de diciembre del 2024, a los 66 años de edad.
El señor Pepe nació en la Ciudad de México, el 16 de diciembre del 1958, hijo de José Luis Pérez y María Graciela Pérez Duarte. Desde joven, se distinguió por ser un hombre lleno de compasión, generosidad y esperanza.
El 21 de agosto del 1983, José Elías unió su vida a la de su amada esposa, Linda G. Pérez, con quien compartió una vida llena de amor, sacrificios y bendiciones. Juntos formaron una familia amorosa y unida, siendo padres de Linda Jannet, Génesis Jannelly, José Elías y Jesús Manuel. Y sus yernos, Brian Frazier, Felix Gaona y Nueras Esly Perez & Mabel Perez. Además, Pepe fue bendecido con ocho nietos que siempre fueron el centro de su alegría: Felix Ebryheim, Genesis Joseleen, Brian Zachary, Isabella Grace, Leonardo Moises, Zoe Linette, Joshua Xavier, y Elias Guillermo.
Don Pepe fue un hombre de familia, un hombre íntegro y amable, que siempre estuvo dispuesto a ayudar a los demás. Su vida estuvo marcada por su generosidad, su amabilidad y su humor, que lo hacían querido por todos los que lo conocían. Como joyero y supervisor de Homehealth, dedicó su vida al trabajo con dedicación, pero fue en su hogar donde dejó su mayor huella, enseñando a su familia la importancia de la fe, la unidad y el amor incondicional.
Pepe fue un hombre apasionado por las antigüedades, las monedas, los relojes y las joyas, pero por encima de todo, su verdadera pasión era su familia. A lo largo de su vida, se entregó a Dios y vivió conforme a sus enseñanzas, buscando siempre hacer el bien a los demás y compartir la bondad de su corazón. Su amor por su familia era evidente en cada gesto, en cada palabra, y especialmente en su eterno deseo de ser un ejemplo de fe para sus hijos y nietos.
Después de una larga batalla de salud, don Pepe descansó en el Señor, rodeado del amor de su familia. Su fe nunca flaqueó, y aunque luchó con valentía, ahora disfruta del descanso eterno en los brazos de Dios.
La familia agradece profundamente a todos los amigos y familiares que estuvieron presentes para brindarle su amor y apoyo durante sus últimos días.
En este momento de dolor, confiamos en que Pepe ha sido recibido por Dios, quien lo ha llamado a su presencia, y nos consuela saber que su amor y su fe vivirán para siempre en nuestros corazones.
"Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación." – Mateo 5:4
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v.1.18.0