

Juanita nació en Torreon, Coahuila, México, en enero 31, 1958. Junto a sus padres Jesús Canales y María Luisa Ornelas vivieron en Durango y después fueron a Tijuana, donde Juanita asistió y se graduó de la escuela Benito Juarez y del Colegio Internacional de Alta Costura de Tijuana.
En diciembre de 1976, se vinieron a Hemet, Ca. y en abril del 1977 a Delano. Desde agosto de 1977 trabajo en el campo con Antón Caratan & Sons. Paro de trabajar en el campo en el 2010, y fue entonces cuando se dedicó por completo a la costura.
Juanita aprendió la verdad en Hemet, Ca. y se bautizó como Testigo de Jehová en noviembre 1, 1987. El servir fielmente a Jehová fue siempre uno de sus logros hasta el último día de su vida. Sirvió fielmente a Jehová por 39 años.
Le sobreviven su esposo Guadalupe Franco. Sus hijos: José, Miguel y Monica. Sus nietos: Julián, Daniela, Camila, Joseph, Marlene, Ángel, Mia, Melanie, Alexis, Sandra, Luisito y Karina. Hermanos: Lucia y Jesús.
Juanita encontraba felicidad en las cosas sencillas y simples de la vida. Disfrutaba coser, su trabajo era un reflejo de su gran talento y lo mucho que disfrutaba convivir con las personas a las que conocía gracias a su trabajo.
Juanita estaba orgullosa de su Jardin, disfrutaba cuidar y ver crecer sus flores. Sus mañanas las aprovechaba para regar sus plantas y cortar sus nopales. Le encantaba ver llover, le gustaba admirar la luz del sol al amanecer y atardecer. Una tacita de café con un panecito, viendo llover o viendo la fogata era algo que ella disfrutaba hacer rodeada de su familia.
Juanita disfrutaba escuchar música, ver películas, y jugar juegos con sus nietos, hijos y amigos. Le gustaba grabar programas y era fanática de los selfis.
Juanita era una persona feliz, siempre positiva y muy servicial. Fue una gran hija, madre y abuela. Cuido de sus nietos, con los que disfrutaba, jugaba y pasaba momentos alegres.
Quienes tuvieron la dicha de conocer a Juanita recordarán su esencia, los momentos compartidos y las memorias permanecerán siempre. Nos deja un legado de amor que seguirá vivo en nuestros corazones.
Hoy, aunque nos duele su ausencia, encontramos consuelo al contemplar su jardín, escuchar canciones que le gustaban y recordar películas favoritas. Su casa esta llena de recuerdos y momentos felices.
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v.1.18.0