
A lo largo de su vida, Roberto fue, para quienes lo conocieron, una presencia entrañable: un hombre querido, de corazón compasivo y espíritu entregado. En su manera de estar con los suyos se notaba una sabiduría serena, forjada con paciencia, trabajo constante y una resiliencia que no necesitaba proclamarse para sentirse.
Con dignidad y constancia, Roberto sostuvo una carrera como trabajador independiente en el cuidado de jardines. En esa labor diaria —hecha de esfuerzo, disciplina y manos incansables— dejó ver su carácter trabajador y su forma de servir: silenciosa, fiel, y profundamente dedicada.
El 14 de febrero de 1974, Roberto contrajo matrimonio con Susana Rodriguez. En esa unión se reflejó su naturaleza devota: la de alguien que entendía el amor como compañía, compromiso y cuidado cotidiano.
Roberto fue precedido en la muerte por: ninguno indicado. Le sobreviven sus hijos: Susana Stricklin, David y Daniel Rodriguez; y sus nietos: Scarlet y Sasha Stricklin, Susy Rodriguez, Carlos Rodriguez, Sandra Rodriguez, y Carlos Rodriguez.
Hoy, quienes lo despiden guardan de Roberto no solo fechas y lugares, sino la huella de una vida vivida con entrega: la de un hombre amado, compasivo, sabio, resistente y trabajador, cuya memoria permanece en el afecto de su familia y en el silencio elocuente de todo lo que cuidó.
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v.1.18.0