

Con profundo amor y tristeza despedimos a nuestra querida Ruth, nuestra hermana mayor, tía y uno de los pilares de nuestra familia. Después de una vida dedicada a su familia, llena de amor, sacrificio, generosidad y entrega, fue llamada por Dios a Su presencia.
Nuestra familia es muy grande y muy unida, y hoy todos estamos enfrentando la pérdida de nuestra hermana mayor y tía, Ruth.
Ruth era nuestro fundamento. Después de mamá, ella era esa mano firme que nos guiaba a través de los momentos buenos y difíciles de nuestra familia. Era la persona a quien acudíamos, la que ayudaba a resolver los problemas, la que de alguna manera siempre sabía qué hacer. Su ausencia es profunda, y el dolor de perderla es difícil de expresar con palabras.
Mientras nos hemos reunido en las casas de mis otras hermanas durante estos últimos días para hablar de Ruth y hacer los preparativos para sus servicios, hemos tenido que enfrentar una realidad muy dolorosa: la persona que siempre resolvía nuestros problemas, que nos guiaba y que mantenía unida a nuestra familia ya no está.
Nos miramos unos a otros y pensamos: “¿Qué haría Ruth?” Porque durante tantos años, ella fue la persona que sabía qué hacer.
Ruth creía firmemente que la familia siempre debía estar primero. Se aseguraba que nunca se nos olvidara el lazo que nos unía. Nos enseñó a estar ahí los unos para los otros, a cuidarnos y nunca olvidar que somos familia! Ese fue uno de los regalos más grandes que nos dejó.
Hace poco manejé su Toyota Camry, un automóvil muy querido y muy bien cuidado, con nada menos que 331,000 millas. Ese automóvil es un verdadero reflejo del carácter de Ruth. Ella cuidaba meticulosamente su carro, su casa, su familia y todo aquello y a todas las personas que amaba.
Si Ruth se preocupaba por ti, lo sabías. Lo demostraba en las innumerables pequeñas cosas que hacía, en las responsabilidades que asumía y en la manera en que, silenciosamente, se aseguraba de que todos estuvieran bien.
Esa era Ruth. Era fuerte. Era firme. Era protectora. Era generosa. Era nuestra guía.
Era nuestro ancla.
Y ahora estamos aprendiendo a seguir adelante como familia sin ella.
Ruth, te extrañaré por siempre. Extrañaré tus consejos, tu fortaleza, tu determinación, tu manera de resolver las cosas, tu amor por nuestra familia y, simplemente, saber que estabas ahí.
Gracias por ser nuestro fundamento.
Gracias por enseñarnos el verdadero significado de poner a la familia primero.
Te llevaremos siempre con nosotros: en las historias que contemos, en los recuerdos que compartamos, en la manera en que cuidemos unos de otros y en ese lazo familiar que trabajaste tan duro para proteger.
Tu amor, tus enseñanzas y tu ejemplo permanecerán con nosotros para siempre.
Hasta que nos volvamos a encontrar, Ruth. Te amamos y te extrañaremos por siempre
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v.1.18.0