

Con profundo amor y tristeza, la familia de Ana María Huerta comparte la noticia de su fallecimiento el 10 de junio de 2026, a la edad de 89 años. Nació el 2 de junio de 1937 en México, tierra que siempre llevó en su corazón y donde aprendió los valores de la fe, el trabajo, la humildad y el amor por la familia que guiaron toda su vida.
Ana María fue una mujer de fe inquebrantable y una católica devota. Su amor por Dios se reflejaba en sus acciones diarias y en el servicio desinteresado que brindaba a los demás. Con gran compasión y generosidad, ofrecía su tiempo para ayudar a familias que atravesaban momentos de dolor, participando en el rezo del Santo Rosario durante los funerales y acompañando a quienes sufrían la pérdida de un ser querido. Su presencia transmitía consuelo, esperanza y fortaleza espiritual a quienes más lo necesitaban.
Su familia la recordará por su nobleza, su paciencia, su fortaleza y su capacidad de brindar amor incondicional. Ana María poseía una voluntad firme y un espíritu resiliente que le permitieron enfrentar los desafíos de la vida con dignidad, fe y valentía.
Sin embargo, por encima de todo, el mayor amor de su vida fue su esposo, Pedro Huerta Duran, con quien compartió 72 años de matrimonio llenos de amor, respeto, sacrificio y compañerismo. Juntos construyeron una familia sólida y un hogar lleno de valores, cariño y unión. Su dedicación a su esposo y a su familia fue el centro de su vida y el legado más hermoso que deja a las generaciones que la siguen.
Ana María deja una huella imborrable en los corazones de todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla. Su ejemplo de fe, amor, servicio y generosidad continuará inspirando a su familia y a todos quienes fueron tocados por su vida.
Fue precedida en la muerte por sus queridos padres, Mercedes Medina y Odilón Alanís; sus hijos, Roberto Huerta y María de Jesús Huerta; y su nieto, Jesús Huerta Santillán.
Le sobreviven su amado esposo, Pedro Huerta Duran; sus hijos, Juana Huerta Guijosa y su esposo Pascual, María C. Santillán y su esposo Humberto, Refugio Huerta y su esposa María Ester, Elvia Santos y su esposo Fidel, Jesús Huerta y su esposa Lorenza, y Cándido Huerta y su esposa Verónica. También deja a sus queridos nietos: Cristóbal, Alberto, José Guadalupe, Rita, Nancy, Roberto, Miguel, Analilia, José, Alex, Jesús, David, Ellie, Cindy y Neidi, además de numerosos bisnietos que fueron una gran fuente de alegría y orgullo en su vida. Asimismo, le sobreviven sus queridas hermanas, María Guadalupe Alanís Cruz y Teresa Alanís Sandoval.
Aunque su partida deja un profundo vacío, su amor, sus enseñanzas, su fe y los innumerables recuerdos que compartió vivirán para siempre en los corazones de su familia. Su legado de bondad, entrega y amor incondicional permanecerá como una luz que seguirá guiando a quienes tanto la amaron.
Que descanse en la paz de Cristo y que la luz perpetua brille para ella. Siempre será recordada, siempre será amada y nunca será olvidada.
La velación se llevará a cabo en Funeraria Del Angel Palm Valley, ubicada en 4607 North Sugar Road, Pharr, TX 78577, US, el 26 de junio de 2026, de 5:00 pm a 10:00 pm con el Rosario a las 7:00 pm. La Misa Fúnebre tendrá lugar en St Joseph Catholic Church, ubicada en 411 W Fay St, Edinburg, TX 78539, US, el 27 de junio de 2026, de 10:00 am con el sepelio en Palm Valley Memorial Gardens para seguir.
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v.1.18.0