Alfredo "Fello"/"Creatura" Llamas Marín, hijo entrañable, querido hermano, tio, padrino, abuelo, padre a Alfredo Jr and Angelica y amigo de todos, falleció el 10 de octubre de 2026, a los 76 años de edad. Residente desde hace mucho tiempo en Santa Paula, California, Alfredo deja un legado de bondad, generosidad y amor que perdurará para siempre en los corazones de quienes lo conocieron.
Nació en Ensenada, Baja California. A los pocos meses de nacido, fue llevado a vivir a San Isidro, Municipio de Apozol, Zacatecas, México. Ahí fue creado por sus padres Nemecio y Flora Llamas, junto a sus hermanos y hermanas. En 1966, el Señor Nemecio emigró a toda a familia, 6 hijos y 2 hijas, hacia Estados Unidos.
Alfredo tenia la edad de 16 años y también la Sra. Flora que venia embarazada de su ultima hija “Lola”, la única hija nacida aquí en Santa Paula, California. Alfredo entro a trabajar a la pisca de el limón junto con su Papa y después con el tiempo, trabajo de mayordomo.
Se le conocía cariñosamente como "La Ambulancia" y "El Uber", apodo que se ganó porque siempre estaba listo para llevar a alguien a donde necesitara ir, especialmente a quienes requerían transporte para asistir a citas médicas. Nunca dudó en ayudar a quien lo necesitara; su disposición para servir a los demás reflejaba la clase de hombre que era: compasivo, confiable y siempre presente cuando alguien lo requería.
Su generosidad iba mucho más allá de ofrecer transporte. Alfredo fue también un querido entrenador que dejó una huella imborrable en la vida de muchos jóvenes atletas. En su preciado Chevrolet de 1967, reunía a los miembros de su equipo y los llevaba a sus eventos deportivos, asegurándose de que nadie se quedara atrás.
Para Alfredo, ser entrenador significaba mucho más que el deporte en sí; se trataba de estar presente, forjar vínculos, alentar a los demás y crear recuerdos que durarían toda la vida.
Por encima de todo, Alfredo fue profundamente querido por muchísimas personas. Ya fuera como padre, hermano, entrenador o amigo, tenía una forma especial de hacer que los demás se sintieran valorados y bienvenidos. Su bondad trascendió su círculo familiar y de amistades cercanas, tocando la vida de innumerables personas que se cruzaron en su camino. Quienes lo conocieron recordarán su espíritu generoso, su constante disposición para ayudar a cualquiera y el amor que compartía con tanta naturalidad.
Descansa en paz, Alfredo. Te recordaremos siempre con amor, gratitud y admiración.