José nació el 22 de noviembre de 1942 en Santiago Papasquiaro, Durango, México, hijo de los fallecidos Juan Barraza y María Calvo. A lo largo de su vida, José vivió en La Estancia, Durango; Chicago, Illinois; y Santa Paula, California.
El 18 de junio de 1966, José contrajo matrimonio con el amor de su vida, Amelia Carrasco, en La Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Juntos compartieron 60 años de matrimonio, formando una familia llena de amor, recuerdos y momentos que permanecerán para siempre.
Durante su vida, José trabajó en fábricas y en el campo, dedicándose con esfuerzo y sacrificio a trabajar y brindar por el bienestar de su familia.
José disfrutaba de las cosas sencillas de la vida. Le gustaba leer, caminar por Santa Paula, visitar los parques y sentarse debajo de un árbol mientras leía el periódico. También tenía un cariño especial por la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe de Santa Paula, donde le gustaba visitar y pasar momentos de oración. Su fe y esos momentos de tranquilidad fueron parte importante de su vida.
Uno de los recuerdos que su familia siempre llevará en el corazón eran sus viernes de pizza. Cada viernes, José compraba pizza para compartir con sus nietos y bisnietos. Era una tradición sencilla, pero llena de amor, que reunía a la familia y que quedará como uno de esos recuerdos especiales que nunca se olvidan. ❤️
José será recordado por su familia y seres queridos por su manera sencilla de disfrutar la vida y por el amor que siempre tuvo por su familia. Su recuerdo permanecerá en los corazones de todos aquellos que tuvieron la dicha de conocerlo.
Le sobreviven su querida esposa Amelia Carrasco de Barraza; sus hijos, Mely, Rogelio, Emigdio, Hugo y Hilda; sus nietos, Jocelyn, Edgar, Andrea, Denise, Jenessa,Sofia, Eddie, Uriel, Karla, Omar, Daisy, Diego, Jenny, Hugo Eduardo y Max; y sus bisnietos, Devin, Viviana y Kehlani.
Fue precedido en la muerte por sus padres, Juan Barraza y María Calvo; sus cinco hermanos y tres hermanas; y su nieta, Gladys.
José será profundamente extrañado por su esposa, hijos, nietos, bisnietos, familiares y amigos. Su amor, sus recuerdos y las enseñanzas que dejó continuarán viviendo a través de las generaciones de su familia para siempre.
La familia agradece sinceramente a todas las personas que han brindado sus oraciones, cariño, consuelo y apoyo durante este momento tan difícil. Su presencia, sus palabras y sus muestras de cariño son profundamente apreciadas y nunca serán olvidadas.