José Granados nació el 20 de julio de 1936 en Bellas Fuentes, Michoacán, México, hijo de Benigno Granados Córdoba y Virginia Alarcón. Creció en Bellas Fuentes, donde pasó su infancia y gran parte de sus primeros años rodeado de su familia, sus tradiciones y la comunidad que siempre llevó en su corazón.
El 5 de febrero de 1960, José contrajo matrimonio con el amor de su vida, María Teresa Córdoba Alcaraz. Juntos construyeron una hermosa vida y formaron una familia con siete hijos: Austreberto, Elvia, Pastora, Blanca Nelly, Ernesto, Irma y José.
José fue un hombre trabajador, dedicado y decidido, que siempre creyó profundamente en la importancia de trabajar para sacar adelante a su familia. Vivió en Bellas Fuentes hasta principios de la década de 1950, cuando comenzó a viajar a los Estados Unidos como bracero, trabajando arduamente para apoyar a su familia y construir un futuro mejor para ellos.
Alrededor de los años de 1950, José tomó la valiente decisión de emigrar permanentemente a los Estados Unidos. Se estableció en Santa Paula, California, donde vivió el resto de su vida. A través de su trabajo, perseverancia y sacrificios, ayudó a crear oportunidades para su familia y dejó un legado que continúa a través de las generaciones.
José fue un esposo, padre, abuelo y bisabuelo a quien le gustaba hacer bromas y travesuras. Era su forma de demostrar su amor. Su mayor alegría siempre fue su familia. Deja un legado de siete hijos, 19 nietos y nueve bisnietos, cada uno de ellos llevando consigo una parte de su historia, su amor y los valores que les inculcó.
Sus nietos son: Yicel, Cesar, Carina, Elias, Paola, Silvia, Steven, Maritza Nataly, Ricardo, Sarah, Gerardo, Leslie, Jacob, Giovani, Ivan, Valarie, Evelyn, Sofia y Mizael †
También tuvo la dicha de conocer y amar a sus bisnietos: Cesar Oscar, Aaron, Alan, Isabella, Damian, Adan, Camila, Sebastian, Joanna Ruby y Mateo.
La vida de José fue un ejemplo de amor, trabajo, sacrificio y dedicación a su familia. Desde sus comienzos en Bellas Fuentes hasta la vida que construyó en Santa Paula, su camino estuvo marcado por el valor, la perseverancia y el deseo de brindar un mejor futuro a sus seres queridos. Los sacrificios que hizo por su familia jamás serán olvidados, y el legado que deja continuará viviendo a través de sus hijos, nietos y bisnietos.
Aunque ya no está físicamente con nosotros, su memoria vivirá en las historias que contemos, en las tradiciones que continuemos y, sobre todo, en la familia que amó profundamente.
José será extrañado profundamente y recordado por siempre.
Que descanse en paz y que su memoria viva eternamente en nuestros corazones.