

Liborio Camacho Torres, de 88 años y residente de Fillmore, California, falleció pacíficamente en su hogar el 18 de Septiembre de 2026, rodeado de su amorosa familia, tras una valiente batalla contra el cancer.
Liborio nació el 21 de Julio de 1938 en Rancho Nuevo, Jalisco, México. Hijo de Francisco Camacho Orozco y Refugio Torres Gutiérrez. Fue un hombre cuya vida se definio por el trabajo duro, la perseverancia, la humildad y un amor inquebrantable por su familia.
El 9 de Noviembre de 1985, Liborio contrajo matrimonio con el amor de su vida, María Elena Benítez Pérez, en Atemajac del Valle, Zapopan, Jalisco. Juntos compartieron 41 hermosos años de matrimonio, construyendo una vida y una familia llena de amor e innumerables recuerdos.
Liborio estableció su hogar en Fillmore, California, donde vivió durante 39 años. Dedicó gran parte de su vida a la agricultura , incluyendo más de 30 años de trabajo en la empresa California Watercress. Liborio era un verdadero hombre de campo, amaba cultivar la tierra, cuidar sus sembradíos de frutas y verduras. Disfrutaba especialmente cultivar y cosechar nopales. Incluso después de dejar su empleo formal a los casi 75 años, nunca dejó realmente de trabajar la tierra. Hasta el final de sus días, continuó plantando y cuidando sus cultivos de nopales.
Para Liborio, el trabajo era más que un empleo, era una forma de vida y una de las maneras en que demostraba el amor por su familia. Trabajó incansablemente para sostener a su familia que consiste de ocho miembros, sin quejarse jamás y sin buscar reconocimiento. Quienes lo amaban, conocían a Liborio como un hombre fuerte y fuera de serie. Era increíblemente trabajador, resiliente y confiable. Sin importer los obstaculos en la vida, él la afrontaba con una fortaleza serena. Rara vez se quejaba de algo y seguía adelante con determinación y fe en su familia. Fuera del trabajo, Liborio encontraba alegría en las cosas sencillas de la vida, como caminar al aire libre, cuidar a sus plantas y animales y sentir mucha satisfaccion el ver crecer los frutos de su esfuerzo. Disfrutaba escuchar música y ver películas clásicas del de vaqueros.
Por encima de todo, Liborio amaba a su familia. Su mayor logro fue la vida que construyó para ellos y el ejemplo que dejó mediante su dedicación, fortaleza y amor incondicional. Su familia lo recordará no solo por lo mucho que trabajó, sino por todo lo que su trabajo representaba: amor, sacrificio, protección y entrega.
A Liborio lo recuerda su amada esposa, Maria Elena Benitez Perez, sus hijos y sus nietos, quienes preservarán sus enseñanzas y lecciones para las generaciones venideras.
Deja un legado que no puede medirse en años ni en posesiones, sino en la familia que amó, la tierra que cuidó y las tantas vidas que tocó con su fortaleza y su generoso corazón.
Su familia encuentra consuelo al saber que las manos que pasaron toda una vida sembrando, trabajando y proveyendo pueden finalmente descansar.
Liborio será profundamente extrañado y amado por siempre. Su recuerdo seguirá creciendo en los corazones de su familia y amigos con la misma intensidad y dedicacion con la que crecían los cultivos que con tanto amor Liborio cuido a lo largo de su vida.
Descansa en paz, Liborio. Tu labor aquí ha terminado.
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v.1.18.0