

Ramiro García nació el 27 de mayo de 1944 en Piedras Anchas, Michoacán, hijo de Cruz y Sara García. De joven, le dijo a su madre que algún día se iría a los Estados Unidos y compraría una casa y un carro propio, y como todo lo que se proponía, lo logró.
En 1973 viajó de México a Ojai, California, donde comenzó a construir la vida que se había prometido a sí mismo, su gran anhelo fue criar a sus hijos en un ambiente seguro y sin carencias, Junto a su amada esposa Carmen Garcia, Ramiro crió a cinco hijos, Manuel, Sabino, Guadalupe, Ramiro y Miguel, y llegó a convertirse en el tipo de abuelo que toda familia desea: paciente, firme y de un amor sin medida. Su fe fue el cimiento de su vida. Católico devoto, dedicó incontables horas a su iglesia, sirviendo en silencio y con fidelidad, como hacía todo lo demás.
Su más grande orgullo sin duda alguna fue la familia que formó
Cuando no estaba con su familia o en la iglesia, seguramente estaba en su jardín, con las manos en la tierra, cuidando las plantas que tanto amaba. Era más feliz al aire libre, haciendo florecer la vida de la tierra.
Pero lo que más recordarán quienes lo conocieron fue su bondad y humildad.
Ramiro siempre puso a los demás antes que a sí mismo, sin querer ser una carga, sin pedir más de lo que daba. Fue uno de los hombres más trabajadores y nobles que uno podría tener la dicha de conocer. El mundo sería un lugar mejor si todos lleváramos aunque fuera una pizca de su bondad.
Deja tras de sí una familia formada por su amor y un legado de fortaleza serena, fe profunda y un amor infinito y incondicional por la familia.
Por siempre será amado, y por siempre será recordado.
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v.1.18.0