Hacer Frente al Duelo: Ayudar a Otros a Sobrellevar su Pérdida


Por Pamela Blair, Ph. D.

Ha ocurrido una muerte y está leyendo este artículo porque desea ayudar en un momento en el que un amigo o familiar se siente triste, desorientado y desamparado. A menudo no sabemos cómo relacionarnos con alguien que está en duelo, o eventualmente nos cansamos de estar cerca de alguien que está triste. Su duelo puede parecer tan abrumador que quizá usted sienta una inclinación por alejarse de la situación. Tal vez tenga miedo de decir algo incorrecto, o tal vez la muerte le traiga ciertos recuerdos o temores. Usted sabe que si se aleja o hace algo incorrecto en un momento como ese, puede dañar la relación que tiene con la persona afligida o causar más dolor. Desea ayudar, pero no sabe por dónde empezar.

Ayudar a un amigo en duelo no será una tarea fácil. Pero, hay cosas prácticas que puede hacer para dar apoyo. Tenga en cuenta que la mejor ayuda que puede ofrecer es estar cerca de su amigo o ser querido durante esta difícil prueba. Puede que necesite dar más de usted, ser más paciente, dar más tiempo y amor de lo que nunca antes haya dado. Naturalmente, le preocupa y desea ayudar de formas específicas. Espero que este artículo le ayude a sentir más claridad, ya que tiene el reto de ayudar a su ser querido a navegar por océanos de tristeza desconocidos y fuertes corrientes de dolor. Tiene la oportunidad de ser la referencia más valiosa para la cordura en un momento extremadamente difícil.

Cuestiones prácticas

Si bien las expresiones de amor y palabras amables significarán mucho para la persona que está en duelo, ofrecerles ayuda para manejar algunos asuntos prácticos que deben atenderse de manera oportuna no solo les hará saber cuánto les importa, sino que también les asegurará que no están solos en su duelo.

Organice equipos para ayudar

Quienes han perdido a un ser querido han dicho que, si tuvieran que volver a hacerlo, habrían reunido a un equipo de amigos o familiares en la comunidad para que se encarguen de varias tareas. En su libro, "Mom Minus Dad" (“Mamá Menos Papá”), Jameison Haverkampf describe lo que ella llama un "equipo de energía" para asumir ciertas tareas para proporcionar la energía que la persona en duelo no tiene. Por ejemplo, tal vez una persona pudiera asumir la tarea de llevar un seguimiento de los regalos de alimentos, donaciones a organizaciones benéficas y cualquier otra ayuda recibida para que los miembros de la familia puedan enviar notas de agradecimiento cuando estén listos.

Haverkampf dice: "Los miembros del equipo de energía pueden juntar inicialmente al resto de los miembros del equipo con la familia para reunirse y discutir las necesidades de la familia y los pedidos específicos, y presentarse unos a otros. Esta reunión también puede funcionar como una sesión de tormenta de ideas para hacer una lista de otras personas que pudieran llenar vacantes. Al establecer esta reunión, la familia puede expresar sus deseos una sola vez a todos los involucrados, liberando su energía para vivir su duelo y atender otras necesidades".

Puede ofrecer ser el director de hospitalidad para los invitados, especialmente cuando familiares y amigos vienen de fuera de la ciudad para el funeral. A medida que los amigos y familiares se acerquen a ofrecer sus condolencias, usted podría servir como el enlace entre las personas en duelo y sus visitantes. Otros gestos útiles incluyen administrar la comida que traen amigos y vecinos, seleccionar las llamadas entrantes y, en general, ayudar a mantener las cosas organizadas.

¿Qué hubiera querido el difunto?

Mientras que aquellos que pasan por una muerte prolongada pueden tener testamentos y pudieron haber dicho a los vivos qué tipo de funeral y entierro desean, a veces una persona que muere repentinamente no tuvo la oportunidad de expresar sus deseos. Esto representa una carga adicional para los seres queridos, ya que deben seguir adelante con los arreglos asumiendo lo que sus seres queridos hubieran querido. Con sus propios niveles emocionales de aflicción, estas decisiones se vuelven aún más difíciles. Puede ser útil reunir un grupo de amigos cercanos y familiares, y hablar con calma sobre cómo "piensan" que la persona hubiera deseado ser recordada. Aunque su opinión puede ser considerada, en todas las circunstancias es mejor dejar la decisión final al cónyuge o parientes más cercanos.

Haga una lista

Puede considerar ayudar a las personas en duelo a hacer una lista de las cosas que deben hacerse. Esto podría incluir desde pagar facturas hasta regar las plantas. Ayúdelos a priorizarlas por importancia, y luego usted y sus amigos o familiares pueden ofrecer ayuda con lo que es más importante. Quizás el afligido tenga un calendario en el refrigerador o un programador electrónico que usted pueda usar como referencia y que indica qué citas han programado. A menos que se relacionen con los planes funerarios o asuntos de naturaleza imperiosa, usted puede ofrecer reprogramar o cancelar estas citas.

Como una forma de empezar una lista, aquí hay algunas cosas que deben abordarse de manera oportuna:

  • Notificar a familiares y amigos. La libreta de direcciones del difunto puede ser útil.
  • Si tienen hijos, su escuela (o campamento de verano) necesita ser notificada.
  • Póngase en contacto con su abogado y/o el ejecutor del testamento (si sabe que hay un testamento). Si no hay testamento, contacte a un abogado para recibir orientación.
  • Elija una funeraria para ayudar con los arreglos.
  • Si eligió una organización benéfica en lugar de flores, hágalo saber al público.
  • Llame al periódico y haga arreglos para el obituario y el aviso sobre los planes funerarios.
  • Póngase en contacto con el clérigo o el consejero de la familia.
  • Obtenga múltiples copias de los certificados de defunción de las oficinas de la ciudad o del pueblo.
  • Póngase en contacto con las compañías de seguros (necesitarán certificados de defunción).

Cuide los pequeños detalles de la vida

Ha ocurrido una muerte, pero las minucias de la vida continúan. Su ser querido en duelo tiene que seguir comiendo, devolver los libros de la biblioteca, lavar la ropa, cargar el lavaplatos y pagar las facturas. Eche un vistazo alrededor de la casa de la persona y ayude con esas tareas—incluso pequeños gestos de ayuda harán una gran diferencia. Puede ayudar manteniendo la casa abastecida con alimentos saludables que ya están preparados o que son fáciles de preparar. Lave la ropa, pasee al perro, alimente al gato o haga un pendiente o 2 para que la persona en duelo pueda descansar.

Encárguese de llamadas, correo y correo electrónico

Quizás desee ayudar a la persona a hacer llamadas iniciales a familiares y amigos directos. Después de eso, habrá arreglos e información adicional que debe ser compartida sobre el tiempo y el lugar. Compartir esa información es otra forma en la que puede ayudar.

Inmediatamente después de la muerte, ofrézcase a contactar a cualquier persona que su ser querido quiera notificar. La familia directa suele ser informada sobre la muerte poco después de que sucede, pero hay amigos y miembros de la familia extendida que también deben ser notificados. Estas llamadas pueden ser abrumadoras para una persona en duelo. Hacer estas llamadas telefónicas será un regalo invaluable para su amigo o amiga.

Una gran cantidad de llamadas entrantes, tarjetas y correos electrónicos pueden estar llegando al hogar de la persona en duelo. Puede ofrecer tomar mensajes, verificar (o enviar) correos electrónicos y contestar el teléfono. La mayoría de las personas que hacen una llamada de pésame en persona o por teléfono no esperan hablar directamente con la familia, pero están ansiosos por expresar su simpatía. Puede ayudar a mantener un registro de estos contactos en una libreta que su amigo o familiar pueda ver cuando lo desee. O bien, puede decirles quién está en la puerta o al teléfono, para que pueden tomar la decisión de hablar con la persona que llama o no.

¿Qué hay de los niños?

Si la persona en duelo tiene hijos pequeños, es posible que quiera ofrecerse para cuidar de ellos, ya sea en su casa o en la de usted. O bien, haga arreglos para que haya una niñera responsable disponible. Si bien está en la naturaleza de una madre o padre ayudar y cuidar a sus hijos, en este momento difícil apenas pueden tener la energía suficiente para cuidar de sí mismos. Tenga en cuenta que los niños también pueden estar en duelo, y dependiendo de su edad, es posible que necesiten estar cerca de uno o de sus dos padres. En cualquier caso, es muy importante considerar sus necesidades. Los niños muy pequeños no tendrán un concepto de lo que es la muerte o una forma de comprender el dolor de quienes los rodean. Sin embargo, los niños pequeños e incluso los bebés se darán cuenta de la tensión y el estrés. Los niños mayores y los adolescentes pueden expresar enojo o aislarse. Es posible que quieran estar con sus propios amigos en lugar de con la familia. Deles espacio así como una guía delicada. Trate de no forzarlos a situaciones que les causen incomodidad o mayor confusión.

Ayude con notas de agradecimiento

En algún momento después del funeral y el entierro de su ser querido, su amigo tendrá que encargarse de la tarea de escribir notas de agradecimiento por la amabilidad mostrada y cualquier donación que se haya hecho. Puede ofrecer su ayuda de la forma que pueda con las notas de agradecimiento (comprar las notas, enviarlas, estamparlas, llevarlas a la oficina de correos).

Prepárese para las emociones

Todos los seres humanos tienen sentimientos. Desde el primer llanto de un bebé hasta la última mirada de una persona que está muriendo hacia sus amigos y familiares, nuestra respuesta principal al mundo que nos rodea está teñida de emoción. Si ese mundo nos parece amistoso o atemorizante, bello o feo, agradable o desagradable, afecta la forma en que nos acercamos a los demás y, de hecho, influye en todo lo que hacemos. Los miembros de la misma familia y nuestros amigos más cercanos, que están en el mismo tipo de situaciones, reaccionan de maneras muy diferentes. Nuestras emociones son una respuesta a nuestra experiencia, y la muerte de un ser querido puede traer una amplia gama de ellas.

Tome las señales de los afligidos

¿Qué hace si alguien lo aleja cuando trata de ayudar? ¿Honra sus deseos cuando dicen, "Quiero que me dejen solo"? Es importante honrar sus deseos y darles espacio por un tiempo. Pero acérquese con regularidad.

En primer lugar, tome las señales del afligido. Por ejemplo, si usan el humor, como muchos lo hacen para sobrellevar el duelo, pueden reírse juntos. Si están sentados en silencio, entonces puede sentarse tranquilamente junto a ellos.

Escriba una nota personal

Una tarjeta de pésame comprada expresará sus condolencias y preocupaciones, pero no hay sustituto para una nota o carta personal. Si se pregunta qué decir, considere compartir un recuerdo o anécdota favorita acerca de la persona que murió. Escriba sobre sus cualidades especiales y qué fue lo que valoró de ellos. Sus palabras serán un regalo de amor que su amigo o ser querido en duelo atesorará.

Esté ahí

Su presencia en el funeral es importante. Como ritual, el funeral le brinda la oportunidad de expresar su amor y preocupación. Mientras rinde homenaje a una vida que ya terminó, tiene la oportunidad de apoyar a familiares y amigos en duelo. En el funeral o servicio conmemorativo, el toque de su mano, una mirada comprensiva o un abrazo, a menudo comunica más de lo que cualquier palabra pudiera decir.

Si es posible, no solo asista al funeral y luego desaparezca. Trate de permanecer disponible después también. Su ser querido en duelo puede necesitarle más en los días o semanas siguientes que en el momento de la muerte. Incluso una visita rápida o una llamada telefónica durante las semanas posteriores al funeral generalmente se agradecen.

Ayude con las decisiones

Su amigo, amiga o ser querido tiene que tomar muchas decisiones durante la primera semana después de la muerte. Usted puede ser una escucha y guía útil. Pero tenga cuidado de no "hacerse cargo" hasta el punto de excluirlos del proceso. Intente evitar los juicios. Evite decirle a la persona cómo reaccionar o cómo manejar sus emociones o la situación. Simplemente dígale que apoyará sus decisiones (siempre que no sean destructivas) y que ayudará de la forma que sea apropiada.

Considere quedarse cerca durante la primera o segunda semana para ayudarlos a tomar las decisiones más difíciles. Escuche sus miedos y sea el hombro en el que pueden apoyarse. Recuerde, puede ser difícil para ellos pedir ayuda. Pueden estar tratando de parecer fuertes y pueden no saber exactamente lo que deben hacer porque su energía emocional se agota, especialmente en las primeras semanas o meses después de la pérdida.

Permítales contar su historia

Los consejeros de duelo que dirigen grupos de apoyo escuchan muchas historias sobre pérdida y duelo. Cada experiencia es completamente diferente, pero cuando los participantes comparten sus historias, las conexiones que establecen entre sí son inmediata y profundamente reconfortantes. Independientemente de dónde nos encontremos en el proceso de pérdida, sin duda tenemos la capacidad de brindar apoyo a medida que nos relacionamos y reconocemos el dolor del otro. Este sentido de conexión y aceptación es vital para nuestra sanación espiritual y emocional—y lo más importante, no necesariamente se necesita entrenamiento profesional para ser sumamente útiles el uno para el otro.

En su libro, "The Fruitful Darkness" (“La Fructífera Oscuridad”), la antropóloga y psicóloga analítica, Joan Halifax, reflexiona sobre nuestras historias colectivas y personales cuando escribe, "Las historias son nuestros protectores, como nuestro sistema inmunológico, que defienden contra los ataques de aislamiento debilitante... Son el tejido conectivo entre la cultura y la naturaleza, el yo y el otro, la vida y la muerte, que cosen los mundos y, al decirlo, el alma se anima y cobra vida".

En su libro clásico, "Reaching Out" (“Un Proceso de Búsqueda”), Henri Nouwen escribe que aunque nuestra propia historia "puede ser difícil de contar, estar llena de decepciones y frustraciones, desviaciones y estancamientos... es la única historia que tenemos y no habrá esperanza para el futuro cuando el pasado permanece sin confesar, sin aceptar y sin comprender".

Es posible que las personas en duelo tengan que contar su historia una y otra vez con gran detalle. Puede ser difícil ser paciente al escuchar los mismos detalles por tercera o cuarta vez, pero es una de las formas más necesarias e importantes para superar el duelo.

Sugiera grupos de apoyo

En algún momento, su ser querido puede necesitar el apoyo de otras personas que puedan relacionarse con la profundidad de su dolor. Hágales saber que no está sugiriendo un grupo de apoyo porque está cansado de su dolor. En su lugar, dígales que le gustaría que amplíen su red de apoyo para incluir a otros que pudieran estar más disponibles y que pudieran comprender mejor.

Grupos de apoyo en línea

También puede dirigir a su amigo a Internet. Algunas de las áreas más populares de Internet son las salas de chat que ofrecen apoyo para el duelo donde uno puede escuchar o leer las historias de otras personas y compartirlas a su gusto. También se puede permanecer anónimo. Otra ventaja es que las personas en duelo pueden buscar ayuda en cualquier momento que la necesiten—incluso en la mitad de la noche, cuando seguramente dudarían en contactarlo a usted. Investigue algunos de estos grupos para su amigo o amiga en duelo o comparta el nombre de alguno que le fue útil durante un momento difícil.

No hay palabras mágicas

Cuando nos preocupamos por alguien, es difícil ver a esa persona sufrir e incluso las personas bien intencionadas pueden decir algo equivocado. Es posible que queramos decir, "Sé exactamente cómo te sientes" o "tal vez fue lo mejor". Ninguna palabra puede borrar o minimizar efectivamente el dolor que enfrenta su amigo, amiga o ser querido. Esto puede frustrarle. Sin embargo, su función principal es simplemente "estar allí". Trate de no preocuparse por qué decir, solo sea una presencia en la que puedan apoyarse cuando sea necesario.

Lo siguiente, escrito por Molly Fumia en "Safe Passage" (“Viaje Seguro”), expresa bellamente el acto de estar presente:

"'Lloraré contigo', susurró 'hasta que nos quedemos sin lágrimas. Incluso si es para siempre. Lo haremos juntos'.

Ahí estaba... una simple promesa de conexión. La amorosa alianza de dolor y esperanza que bendice tanto a nuestra separación como a nuestra unión nuevamente".

Algunas palabras o frases serán extremadamente dolorosas para un ser querido en duelo. Clichés y comentarios triviales menosprecian la pérdida al proporcionar respuestas simples a una realidad extremadamente difícil. Comentarios como: "El tiempo cura todas las heridas", "Todavía tienes mucho por lo que agradecer" o "Debes sentir alivio de que ella ya no sufre" no son útiles e incluso pueden hacer que el duelo de su amigo o amiga sea más difícil.

Deje de lado las creencias religiosas, espirituales o personales

Es posible que deba dejar de lado su propio sistema de creencias mientras trata de ayudar a la persona a sobrellevar el problema. Tal vez su sistema de creencias incluye una filosofía como "todo sucede por una razón" o "Dios tiene un plan" o "está en un lugar mejor". Aunque estas ideas y creencias pueden ser útiles para algunos o pueden ser útiles en otro momento, este no es el momento para temas filosóficos o religiosos. Sus pensamientos desde esta perspectiva incluso pueden enojar a la persona a la que intenta ayudar. En un momento como este, es muy importante cuidar y comprender las tradiciones tanto de los fallecidos como de las familias involucradas. Para honrar a los difuntos, a menudo los vivos deben encontrar formas de adaptarse. Si no tiene seguridad de cuál es la mejor manera de apoyar una decisión familiar difícil con respecto a las creencias religiosas o personales, lo mejor es alentarlo a buscar el consejo de un clérigo imparcial, mediador familiar o trabajador social. A menudo, el director funerario puede ser un asesor sosegado y racional en situaciones difíciles.

Si usted pertenece a la comunidad religiosa de la persona en duelo, puede verlos en la congregación o hablar con ellos en la hora del café posterior. De nuevo, sea sensible a su estado de ánimo. Y trate de evitar tópicos religiosos y referencias de las escrituras como una forma de consuelo. Aunque estas palabras pueden ser un consuelo para algunas personas, los tópicos y las referencias religiosas no suelen ser útiles cuando la persona en duelo está haciendo preguntas difíciles como, "¿Por qué yo?", "¿Por qué él?", "¿Por qué Dios hizo esto?", etc. No sienta que tiene que dar una respuesta a por qué sucedió esto. Para muchos, encontrar la paz con la pregunta "por qué" es una gran parte del proceso de duelo. Su ser querido tiene que resolver las preguntas difíciles en su propio tiempo. Solo ayúdelos y aliéntelos mientras resuelven esas preguntas.

Emociones en conflicto

Tal vez su ser querido esté aliviado o contento de que la muerte haya ocurrido. Por difícil que sea para usted escuchar esto, evita tratar de minimizar su dolor. Una vez más, lo mejor es simplemente escuchar y ofrecer su comprensión sin juicio.

Ayúdelos a comprender y a manejar sus emociones

Ayude a las personas en duelo a entender que están viviendo una de las experiencias más traumáticas que una persona puede soportar. Se sentirán vulnerables, exhaustos y débiles, y es imperativo que los anime a enfocarse en sus propias necesidades.

Sin duda se sentirán distraídos durante las primeras semanas. Su memoria a corto plazo puede verse afectada. Muchas personas dicen tener dificultades con tareas simples. Perder las llaves, olvidar a dónde van mientras conducen y tiempos de reacción lentos son comunes. Recuérdeles que deben tener especial precaución durante este tiempo y probablemente deberían evitar conducir y cualquier otra actividad donde estas distracciones puedan causar lesiones.

De hecho, otra forma de ayudar es ofrecerse a llevar a su ser querido en duelo cuando necesitan ir a algún lugar y especialmente cuando sabe que se enfrentan a circunstancias difíciles. Tendrán citas a las que asistir y pueden necesitar navegar por un territorio desconocido, tanto física como emocionalmente. Tener un amigo de confianza que esté dispuesto a conducir y permanecer a su lado los ayudará a sentirse menos solos.

Diga el nombre del difunto

A menudo, los que quieren ayudar evitan decir el nombre del difunto—no quieren causar más dolor. Sin embargo, aquellos que han perdido a alguien generalmente quieren hablar de ellos y aprecian escuchar el nombre de sus seres queridos mencionado en el contexto de planes funerarios, historias del pasado y de muchas otras maneras. Por lo general, les encantará escuchar una anécdota positiva o una historia graciosa sobre su ser querido porque por un momento regresa el fallecido al mundo.

Use el nombre de la persona que falleció en una nota personal o cuando hable con su ser querido o amigo. Escuchar su nombre puede ser un consuelo, y confirma que no ha olvidado quiénes eran y qué significaban para ellos.

Acérquese a ellos

Si bien puede ser molesto ver a su amigo, amiga o ser querido alejarse de personas y actividades, es normal por un tiempo. Ellos se unirán al mundo cuando estén listos.

Mientras tanto, no espere que le contacten. Muchas personas bien intencionadas dirán: "llámame si hay algo que pueda hacer". Sin embargo, en las primeras etapas del duelo, pueden sentirse abrumadas por la idea de descolgar el teléfono o pueden no querer molestarlo. Pueden sentirse tan adormecidas que apenas saben lo que necesitan. Decida qué puede hacer y luego hágalo. No es necesario que espere una invitación.

Un recordatorio físico de su atención, como sostener suavemente su mano, taparlas con una manta o darles un cálido abrazo (pida permiso primero) generalmente es bienvenido por la persona en duelo y es muy terapéutico. Y, por supuesto, no dude en abrazarlas cuando pidan ser abrazadas.

Esté presente en eventos y fechas importantes

Los eventos especiales como aniversarios enfatizan la ausencia del difunto. Este dolor es una extensión normal del proceso de duelo. Después del "período de luto formal" (sin importar cuán largo sea) intente mantenerse en contacto con la persona en duelo. Cuando llegue el momento adecuado, invítela a su casa a compartir una comida, especialmente si vive sola. Las comidas pueden sentirse particularmente solitarias. En el futuro, considere invitarlos a pasar con usted en fechas importantes como el primer aniversario de la muerte, el cumpleaños del difunto o el aniversario de bodas. Tal vez pueda ofrecer organizar una reunión conmemorativa en el primer aniversario o en el cumpleaños del difunto.

Fomente el cuidado personal

El duelo afecta a todos de manera diferente. Algunas personas se vuelven muy activas y ocupadas, mientras que otras se vuelven letárgicas, ralentizadas y adormecidas. Comer, descansar y cuidarse a sí mismo son tareas difíciles cuando se ven asediados por las emociones agobiantes del duelo. Aliente a los afligidos a poner atención a las señales de su cuerpo. Si están cansados necesitan dormir una siesta, si están hambrientos necesitan comer—tal vez no puedan comer mucho, pero ciertamente necesitan mantener sus fuerzas mientras el duelo pasa factura al cuerpo.

Su ser querido en duelo puede sentirse presionado por lo que se "espera" y por lo que "debería" hacer. Intente evitar usar la palabra "debería". Pregúnteles qué creen que deben hacer, luego anímelos a hacerlo.

Mantenga una mirada atenta

Con la conmoción de lo que sucedió, es posible que su amigo o familiar desee tomar una cantidad excesiva de algún medicamento calmante o consumir grandes cantidades de alcohol. Trate de ayudarlos a resistir estos impulsos diciéndoles que esto no les hará más fácil el duelo y que medicar el duelo solo lo pospone. Por supuesto, existen circunstancias extremas en las que los medicamentos son necesarios, pero en general, por más difícil que sea para usted verlo, lo mejor es que lloren las lágrimas que necesitan sacar, sentir los sentimientos profundos y expresarlos como lo necesiten. En el caso de que no estén comiendo ni durmiendo, pueden necesitar algún tipo de intervención médica.

Detecte reacciones poco saludables a la muerte, como los signos físicos de depresión, la pérdida extrema de peso o el aislamiento social. Si parece que su amigo o amiga está pasando por un momento particularmente difícil con el proceso de duelo, hable con un experto en duelo o contacte a un grupo de apoyo para el duelo para averiguar qué puede hacer para ayudar a su amigo o amiga en duelo.

Regresar al mundo corporativo

Si la persona en duelo es alguien con quien trabaja, comprenda que es posible que necesite más apoyo y comprensión por mucho más tiempo de lo que cree. Su compañero o compañera de trabajo puede distraerse a veces, o puede tener una lista diferente de prioridades por algún tiempo. Mientras que las empresas estadounidenses permiten un tiempo para ausentarse por duelo, el duelo puede continuar por muchos meses.

Si es un vecino o vive en su comunidad, o comparte la oficina con usted, puede ver a la persona actuar de manera diferente, por ejemplo, quedándose en casa a menudo, estar más callada o más activa. No dude en acercarse a ellos y anímelos a hablar. Pero recuerde ser el oyente. Si quiere evitar pasar demasiado tiempo escuchando porque tiene trabajo que realizar, tenga en claro cuánto tiempo tiene para escuchar (es decir, "Tengo unos diez minutos—¿Qué tal si tomamos una taza de café?” O bien, "Sé que debes hablar, la hora del almuerzo sería un momento mejor que este".).

Por otro lado, es posible que no quieran hablar en absoluto. No tome esto personalmente. A veces las personas en duelo solo necesitan pensar y hacer otras cosas para mantener sus mentes ocupadas. Es posible que necesiten tomar un descanso del difícil trabajo del duelo. Solo hágales saber que está disponible para cuando estén listos.

Si han perdido un hijo

"Treinta años después de la muerte de su hijo, mi amiga todavía se enoja cuando recuerda a todas las personas que señalaron la suerte que tenía de tener otros dos hijos". Autor, Fran Dorf

Cuando uno da a luz o adopta un hijo, los padres esperan que el niño viva más que ellos. Construyen un futuro lleno de sueños, fantasías y metas para sus hijos. La tarea de los padres y parientes en duelo, por más imposible que parezca, es reconstruir un mundo sin el niño y esa reconstrucción puede llevar mucho tiempo. Cuando perdemos un hijo, puede parecer que la luz del mundo se ha apagado. Nos sentimos locos, pasamos por nuestros días como robots o estatuas de piedra, no podemos imaginar seguir adelante.

No hay muchas palabras que den consuelo a un padre, madre o abuelos u otro pariente en duelo durante este tiempo. Independientemente de su edad o la edad del niño, no hay pérdida tan devastadora. La muerte de un hijo es tan impensable que cada emoción y pensamiento se intensifica y exagera, incluido el tiempo del duelo. El duelo de los padres puede durar 10 o 20 años—o toda la vida. Sin embargo, aquellos que viven y siguen adelante a pesar de esta prueba inimaginable sin amargarse, resultan ser algunos de los individuos más fuertes y amorosos del planeta.

Qué decir

La primera vez que vea a una persona cercana después de que él o ella haya perdido a su hijo, lo mejor que puede hacer es simplemente abrazarla o tocarla y decir: "Lo siento mucho". Ninguna otra palabra es realmente adecuada. No diga, "Puedes tener otro hijo". Otro niño puede traerles alegría nuevamente algún día, pero nunca reemplazará al que murió.

Su amigo o ser querido puede tener una gran culpa por no haber podido proteger o curar a su hijo o nieto. Esta gran culpa es normal. Pueden tener un sentimiento de fracaso personal, que como padres no fueron "lo suficientemente buenos". Es posible que pueda ayudarlos en algún momento retando sus creencias negativas sobre ellos mismos. Recuérdeles que la conversación interior negativa y la auto recriminación solo servirán para que su dolor sea más insoportable. A menos que hayan perjudicado intencionalmente a su hijo, sin duda está bien decir lo que admira de su crianza y que no podrían haber hecho un mejor trabajo.

En algún momento, los padres pueden darse cuenda dolorosamente de que casi nadie menciona el nombre de su hijo. Anhelan escucharlo. Incluso si lloran cuando le escuchan a usted decirlo, es porque les gusta oír que lo dice. Otra cosa que puede hacer es compartir sus recuerdos del niño y escuchar mientras comparten los suyos.

Cuando están obsesivamente enojados

Aunque la ira es una parte normal del proceso de duelo, a menudo es mucho más intensa cuando uno pierde a un hijo—enojo contra Dios, el hospital, el médico—parte de esta ira puede ser contra usted, un buen amigo o ser querido. Si ve que están obsesivamente enojados, son incapaces de funcionar con calma después de un tiempo, entonces se les debe alentar a que encuentren la forma de canalizar su ira hacia una salida creativa y más productiva, como un programa de becas u organización benéfica. Puede ofrecer su ayuda para organizar esto.

Relaciones en riesgo

"La muerte de un hijo... le roba a los padres lo que más les gusta, aísla a las parejas y las ensordece para que no puedan escuchar los gritos de sus otros hijos", dice Barbara Rosof en su libro, "The Worst Loss" (“La Peor Pérdida”). Es importante recordarles a las personas en duelo que hay personas en su familia inmediata y en un círculo cercano que también sienten un gran dolor. Los hermanos del niño que ha muerto deben recibir atención especial y tiempo para llorar. Es importante que cada padre y madre reconozca y busque formas de lidiar con este estrés.

Uno de los retos más intensos para el equilibrio de la relación matrimonial es la pérdida de un hijo. Recuperar el equilibrio puede tomar de 2 a 3 años. Comprender y respetar las diferencias de los estilos de duelo de cada uno es extremadamente importante. Además, tenga en cuenta que los hombres y las mujeres tienen una tendencia a lamentarse de maneras muy diferentes. Los hombres son más propensos que las mujeres a internalizar su dolor y cambiar de tema cuando se les pregunta cómo están. Sin embargo, no suponga que no necesitan ni aprecian su compasión solo porque no muestran sus emociones externamente.

Otra complicación y reto para el equilibrio del matrimonio puede ser una tendencia a culparse a sí mismo o a su pareja. Por ejemplo, en las pérdidas donde uno de los padres estaba presente cuando la muerte ocurrió por accidente, el progenitor ausente puede culpar injustamente al otro. En este caso, como con cualquier emoción fuerte o destructiva, debe buscar ayuda profesional. Compassionate Friends (Amigos Compasivos) es una organización que ofrece grupos de apoyo que se enfocan específicamente en la pérdida de un hijo. Con más de 500 capítulos en todo el país, es probable que haya un grupo de apoyo cerca de usted.

Lo que es más importante recordar es que su amigo, amiga o ser querido necesitará tiempo, y mucho, para volver a ponerse de pie. Tendrá que ser extremadamente paciente con ellos ya que cada día avanza un poco a través de su duelo. Darán pequeños pasos y llegará el día en que estén listos para sonreír y reír de nuevo. Permítales ir a su propio ritmo. Puede recordarles en algún momento que no deshonran a su hijo si eligen sentirse bien y felices de nuevo algún día.

El tiempo no cura todas las heridas

Todos sufren de manera diferente y a su propio tiempo. No hay horarios exactos ni reglas sobre cuánto tiempo. Su amigo o ser querido vivirá largos y desafiantes días de duelo. Sin duda usted los verá como cambiados de alguna manera. Algunos estarán bien por un tiempo y luego colapsarán un día, una semana, un año después, ya que la realidad de la pérdida les afecta. Pueden sentir que no hay resolución para el dolor. Es normal que sientan por un tiempo que la vida ha perdido foco o propósito. En algún momento, sus vidas continuarán, y restablecerán su lugar en ella.

Realmente no "superamos" las pérdidas más profundas en nuestras vidas, aprendemos a vivir con ellas e incorporarlas a nuestras vidas como parte de nuestras historias. Con su amabilidad, compasión, comprensión y acción afectuosa, su amigo o familiar eventualmente reinvertirá en una nueva vida cuando estén listos. Puede ser una reinversión pública (por ejemplo, establecer una fundación o un programa de becas) o puede ser una reinversión privada (por ejemplo, un cambio en objetivos o intereses, un cambio en prioridades).

Si es posible, intente comprometerse a unos 13 meses de apoyo. Después de la pérdida, es el primer aniversario de la pérdida, que es un momento especialmente emotivo. Su amigo o amiga apreciará una llamada o una nota escrita a mano con sus pensamientos sobre el aniversario de la pérdida, o un aniversario de bodas o cumpleaños, o en cualquier momento durante el año siguiente a la muerte. Si no sabe qué decir, una simple tarjeta con un "Estoy pensando en ti" le ayudará.

Sea compasivo

Dele a su amigo o ser querido permiso para expresar sus sentimientos sin temor a las críticas. Evite decir: "Sé exactamente cómo te sientes", porque no es así. Necesitan vivir todo el sufrimiento, la tristeza y el dolor que se avecina. Reconozca que las lágrimas y la ira son una expresión natural y apropiada del dolor asociado con la muerte.

Trate de no tener expectativas de que las personas en duelo llorarán como usted o algunos otros que ha conocido. Algunos pueden suspirar, lamentarse o gritar—algunos pueden estar enojados por mucho más tiempo de lo que usted cree que debieran estar. La montaña rusa emocional a veces será difícil de vivir, pero su apoyo será uno de los mejores regalos que un ser humano puede ofrecerle a otro.

Como regla general, antes de acercarse a alguien que está en duelo, recuerde algún momento en que usted se consumió con su propia tristeza. ¿Qué le ayudó y qué no quería escuchar? ¿Qué deseó que se hubiera hecho por usted? Hágalo por su amigo o amiga, y habrá hecho suficiente.

Recursos

Si después de leer este artículo todavía tiene inquietudes y preguntas acerca de cómo ser más útil cuando alguien está en duelo, hay una serie de libros que serán especialmente útiles. Aquí está una lista corta:

  • Blair, Pamela D. y Noel, Brook, "I Wasn’t Ready to Say Goodbye: Surviving, Coping and Healing After the Sudden Death of a Loved One" ("No Estaba Listo para Decir Adiós: Sobrevivir, Adaptarse y Sanar Después de la Muerte Repentina de un Ser Querido"), Edición actualizada, Sourcebooks, Inc., 2008
  • Cerza, June, "How Can I Help?: How to Support Someone Who Is Grieving" ("¿Cómo Puedo Ayudar?: Cómo Ayudar a Alguien que Está Sufriendo"), Kolf Fisher Books, 1999
  • Frigo, Victoria, "You Can Help Someone Who’s Grieving: A How-To Healing Handbook" ("Usted Puede Ayudar a Alguien en Duelo: Un Manual de Sanación"), AuthorHouse, 2000
  • GriefNet (recurso de Internet): esta es una comunidad de Internet que consiste en casi 50 grupos de apoyo por correo electrónico y 2 sitios web: www.griefnet.org
  • Haverkampf, Jamieson, "Mom Minus Dad: The Essential Resource Guide for Busy Adults with a Newly Widowed Parent" ("Mamá Menos Papá: La Guía de Recursos Esenciales para Adultos Ocupados con un Padre Recientemente Viudo”), Blooming Women Press, Atlanta, GA, 2008
  • Shaw, Eva, "What to Do When a Loved One Dies: A Practical and Compassionate Guide to Dealing with Death on Life’s Terms" ("Qué Hacer Cuando Muere un Ser Querido: Una Guía Práctica y Compasiva para Lidiar con la Muerte en los Términos de la Vida"), Writeriffic Publishing Group, 2005

Sobre el Autor

Pamela D. Blair, Ph.D., es psicoterapeuta, consejera espiritual y consejera de vida con práctica privada en Hawthorne, Nueva York. La Dr. Blair ha aparecido varias veces como experta en CBS TV, es autora de "The Next Fifty Years" (“Los Siguientes Cincuenta Años”) y es coautora del premiado clásico sobre dolor "I Was not Ready to Say Goodbye" (“No Estaba Listo para Decir Adiós”) (Sourcebooks, Inc.), así como "Living with Grief: A Guide for Your First Year of Grieving" (“Viviendo en Duelo: Una Guía para Tu Primer Año de Duelo”) y "You’re Not Alone: Resources to Help You Through Your Grief Journey" (“No Estás Solo: Recursos para Ayudarte A Través de Tu Camino de Duelo”).