Fue una madre dedicada a sus hijas, Janet y Denise, quienes fueron el centro de su vida. Mujer trabajadora, fuerte y entregada, dedicó su vida a cuidar de su familia y a construir un hogar lleno de amor.
Será recordada por su risa contagiosa, capaz de iluminar cualquier lugar, y por su característico labial color vino, parte de su presencia única y hermosa. También será recordada por su calidez, su fortaleza y el orgullo que sintió al convertirse en ciudadana de los Estados Unidos, un logro que significó mucho para ella.
Fue una madre amorosa, una abuela querida, una hija amada, una hermana atenta, una tía cariñosa y una amiga leal. Su bondad, su fortaleza y su amor incondicional dejaron una huella profunda en todos los que tuvieron el privilegio de conocerla.
También será recordada por su manera única de amar: con fuerza, con presencia y con un corazón siempre dispuesto para su familia.
Su amor y sus enseñanzas vivirán por siempre en sus hijas, y su espíritu permanecerá en el corazón de quienes la amaron.
Será profundamente extrañada y recordada para siempre.