Su vida estuvo marcada por el trabajo arduo, el amor inquebrantable por su familia y una silenciosa pasión por todo en la vida.
Manuel fue un hombre de integridad y perseverancia, admirado por su dedicación para proveer a sus seres queridos y por la fortaleza de su carácter. Encontraba alegría en los placeres sencillos de la vida: pasar tiempo al aire libre, contar historias y sobre todo, estar rodeado de su familia.
Su presencia brindaba calidez y consuelo a quienes lo rodeaban y su memoria continuará inspirando a todos los que lo conocieron.
Ahora descansa en paz junto a su amada hija, su hijo y dos queridos nietos, quienes le precedieron en el descanso eterno.
Manuel deja un legado duradero de amor y resiliencia. Le sobreviven su esposa devota, su hijo y tres hijas, quienes continuarán honrando su espíritu, valores y fortaleza. Su recuerdo vivirá por siempre en los corazones de su familia y amigos, quienes atesorarán eternamente los momentos compartidos con él.
La familia Fernández invita a todos los que conocieron a Manuel a unirse para celebrar su vida y honrar a un hombre que dio tanto de sí mismo a quienes amó.