Cecilia nació en Michoacán, México, en 1949. Posteriormente se estableció en Santa Bárbara, donde construyó una vida arraigada en el amor, la familia y la fe. Se destacó por su generosidad, resiliencia y la forma en que hacía sentir a quienes la rodeaban cuidados y apoyados.
Como querida madre y abuela, Cecilia encontraba su mayor alegría en la compañía de su familia. Apreciaba especialmente el tiempo compartido con sus hijos y sus nietos, quienes fueron la luz de su vida. Su sabiduría, calidez y amor inquebrantable permanecerán como un legado perdurable para quienes la conocieron.
El recuerdo de Cecilia vivirá en los corazones de su familia y amigos, quienes la recordarán como una mujer fuerte, amorosa y compasiva.