

Edwin Aníbal Rodas Dávila falleció en paz el 28 de mayo de 2025, a los 67 años de edad, rodeado del amor de su esposa, hijos y nietos. Nació el 9 de junio de 1957 en Sanarate, Guatemala. Fue conocido por su corazón generoso, su alegría contagiosa y su disposición inquebrantable para ayudar a los demás. Siempre con una sonrisa en el rostro, encontraba alegría en hacer reír a quienes lo rodeaban.
Después de emigrar a los Estados Unidos, Edwin y sus hermanos fundaron un concesionario de autos que creció hasta convertirse en varios establecimientos. En 2006, junto a sus dos hijos mayores, fundó Rodas Koi Pond and Landscape, un negocio familiar que aún sigue operando.
A Edwin le sobreviven su querida esposa de 49 años, Martha Rodas, sus hijos: Edwin Rodas Jr., Juan Rodas, Fredy Rodas y Alice Rodas. También deja un legado lleno de amor en sus nueve nietos: cinco nietas y cuatro nietos, quienes fueron una fuente de alegría y orgullo para él. Fue un pilar en la vida de su familia y dejó una huella imborrable en todos los que lo conocieron.
Su vida estuvo marcada por una generosidad excepcional. No dudaba en dar dinero a personas necesitadas en la calle. Si veía a alguien con hambre, le compraba un plato de cominda. Si alguien necesitaba zapatos, se quitaba los suyos para dárselos. Una anécdota que resume su esencia ocurrió cuando, recién convertido al cristianismo, no sabía hacerse el nudo de la corbata. Pedía ayuda a los hermanos de la iglesia y, si alguien elogiaba su corbata, él se la quitaba y se la regalaba, sin pensarlo dos veces.
Durante más de 30 años, compartió con pasión la palabra de Dios, y uno de sus mayores gozos fue consentir a sus nietos, a quienes amaba profundamente.
También era conocido por su gran sentido del humor. Le encantaba contar chistes, poner apodos con cariño y llenar cada espacio con su risa. Su fe, generosidad y espíritu alegre vivirán para siempre en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
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