

Jesús Navarro Molina falleció pacíficamente el 19 de julio de 2025, a la edad de 74 años. Nacido el 10 de junio de 1951, Jesús fue un hombre conocido por su buen corazón, su amor incondicional por la familia y su profunda devoción por su amada esposa, Lidia. Eran inseparables: nunca iba a ningún lado sin ella. Ella fue, y siempre será, el amor de su vida.
Jesús tocó la vida de muchas personas con su calidez, generosidad y sentido del humor. Su legado vive en los recuerdos que creó con su familia y amigos, quienes lo extrañarán profundamente.
Le sobreviven su querida esposa Lidia Navarro, con quien compartió 46 años de matrimonio; sus hijos Alicia Navarro, Jesús Aguilera Navarro y Elizabeth Navarro; nueve nietos y tres bisnietos. Sus nietos lo conocían cariñosamente como “Papachuy”, un apodo que aceptaba con orgullo, aunque no le gustaba que lo llamaran “abuelito”.
A lo largo de su vida, Jesús encontró alegría en las cosas sencillas. Le encantaba plantar flores y árboles frutales, y siempre compartía los frutos de su jardín con sus seres queridos. Disfrutaba ir al bingo con Lidia, ver películas mexicanas clásicas y escuchar su música favorita. También sentía una gran pasión por la cocina—siempre decía que él le enseñó a cocinar a Lidia (aunque ella quizás diga lo contrario)—y le encantaba acompañarla en la preparación de los alimentos. Una de sus mayores alegrías era llevar a sus nietos a la tienda, haciéndolos sentir siempre especiales.
Jesús trabajó como cocinero durante la mayor parte de su vida. Pasó unos cinco años en Disneyland, en Anaheim, California, y dondequiera que trabajara, ponía corazón y habilidad en cada platillo que preparaba.
Jesús Navarro Molina será recordado por su amor, su alegría y el legado familiar que deja. Su espíritu vivirá en cada flor que se plante, en cada comida compartida en familia y en cada historia contada por quienes más lo amaron.
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Jesus Navarro Molina passed away peacefully on July 19, 2025, at the age of 74. Born on June 10, 1951, Jesus was a man known for his kind heart, unwavering love for his family, and deep devotion to his beloved wife, Lidia. They were inseparable—he never went anywhere without her. She was, and will always be, the love of his life.
Jesus touched the lives of many with his warmth, generosity, and sense of humor. His legacy lives on in the memories he created with his family and friends, who will miss him dearly.
He is survived by his devoted wife of 46 years, Lidia Navarro; his children Alicia Navarro, Jesus Aguilera Navarro, and Elizabeth Navarro; nine grandchildren; and three great-grandchildren. He was affectionately known as “Papachuy” by his grandchildren—a name he proudly embraced, even if he wasn’t fond of being called “grandpa.”
Throughout his life, Jesus found joy in the simple things. He loved planting flowers and fruit trees, often sharing the fruits of his labor with loved ones. He enjoyed playing bingo with Lidia, watching classic Mexican movies, and listening to his favorite music. Cooking was another passion—he proudly claimed he taught Lidia how to cook (though she might say otherwise), and he always loved being in the kitchen by her side. One of his greatest joys was taking his grandchildren to the store, always making them feel special.
Professionally, Jesus worked as a cook for most of his life. He spent about five years at Disneyland in Anaheim, California, and no matter where he worked, he brought heart and skill to every dish he made.
Jesus Navarro Molina will be remembered for his love, laughter, and the legacy of family he leaves behind. His spirit will continue to live on in every flower planted, every family meal shared, and every story told by those who loved him most.
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v.1.18.0