

She was born on April 19, 1948, in Ponce, Puerto Rico, to the late Luis and Noelia Martinez. Gladys carried her Puerto Rican heritage with pride and shared its warmth, faith, and traditions generously with everyone she met.
A devoted woman of faith, Gladys was a longtime member of St. Luke Catholic Church in Mint Hill. There, she faithfully served her parish community as a choir member, Coordinator of Faith Formation classes, and marriage counselor. Her commitment to nurturing both spiritual growth and strong families was a reflection of how she lived her own life—with compassion, patience, and deep love.
Gladys was a natural caregiver and educator. She successfully operated her own daycare business and served as a parent-teacher facilitator, impacting countless children and families with her gentle guidance and encouragement. Her hobbies brought her great joy and included gardening, singing, baking, cooking, and dancing—activities she often shared with family, friends, and church members, turning everyday moments into celebrations.
Her family describes her as loyal, nurturing, and loving. Gladys will be remembered most for her unwavering love, steadfast loyalty, and her belief in gentle parenting—always leading with kindness, understanding, and grace.
She is survived by her beloved husband, Rafael Torres; her devoted children, Rafael Torres, Jr.; Gladys O. (Michael) Stubbs; and Ricardo (Diana) Torres; and her cherished grandchildren, Nathan, Katia, and Mia Torres; Ryan and Brianna Stubbs; and Kaylee Matteson.
She is also survived by her sisters, Maria Miranda, Hilda Delgado, and Odette Martinez.
In addition to her parents, she was preceded in death by her sister, Marilyn Martinez.
Gladys leaves behind a legacy of faith, love, and service. Her gentle spirit and nurturing heart will continue to live on through those who were blessed to know and love her.
Gladys M. Torres, de 78 años, residente de Charlotte, Carolina del Norte, falleció en paz el 22 de abril de 2026, rodeada del amor de su familia.
Nació el 19 de abril de 1948 en Ponce, Puerto Rico, hija de los fallecidos Luis y Noelia Martínez. Gladys siempre llevó con orgullo sus raíces puertorriqueñas y compartió con generosidad su calidez, fe y tradiciones con todos los que la conocieron.
Mujer profundamente dedicada a su fe, Gladys fue miembro activa de la Iglesia Católica San Lucas en Mint Hill. Allí sirvió fielmente a su comunidad parroquial como integrante del coro, Coordinadora de las clases de Formación en la Fe y consejera matrimonial. Su compromiso con el crecimiento espiritual y el fortalecimiento de las familias reflejaba la manera en que vivió su propia vida: con compasión, paciencia y amor sincero.
Gladys fue una cuidadora y educadora por naturaleza. Dirigió con éxito su propio negocio de cuido de niños y también se desempeñó como facilitadora de padres y maestros, impactando positivamente la vida de innumerables niños y familias mediante su guía afectuosa. Entre sus pasatiempos favoritos se encontraban la jardinería, el canto, la repostería, la cocina y el baile, actividades que disfrutaba compartir con familiares y amigos, convirtiendo cada momento en una celebración.
Su familia la describe como una mujer leal, protectora y amorosa. Será recordada principalmente por su amor incondicional, su lealtad inquebrantable y su firme creencia en la crianza con ternura, guiando siempre con bondad, comprensión y gracia.
Le sobreviven su amado esposo, Rafael Torres; sus hijos, Rafael Torres, Jr.; Gladys O. (Michael) Stubbs; y Ricardo (Diana) Torres; así como sus queridos nietos, Nathan, Katia y Mia Torres; Ryan y Brianna Stubbs; y Kaylee Matteson.
También le sobreviven sus hermanas, Maria Miranda, Hilda Delgado y Odette Martínez.
Además de sus padres, Gladys fue precedida en muerte por su hermana, Marilyn Martínez.
Gladys deja un legado de fe, amor y servicio. Su espíritu apacible y su corazón generoso vivirán por siempre en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerla y amarla.
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