

“Dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida, quien cree en mí, aunque esté muerto,vivirá, y todo aquél que vive y cree en mí, no morirá eternamente”Juan 11: 25-26
Blanca fue una mujer de esencia extraordinaria, cuya vida, cimentada en los valores de la lealtad y el servicio, floreció desde su natal Tijuana hasta trascender fronteras. Mujer de profunda preparación y espíritu emprendedor, supo amalgamar su éxito profesional como Licenciada en Relaciones Industriales y fundadora de "Distribuidora de Papelería Sotelo" con una entrega absoluta a su vocación más sagrada: su familia.
Blanca fue una mujer de curiosidad inagotable y un profundo espíritu artístico. Profesional en Relaciones Industriales, nunca dejó de aprender, extendiendo sus estudios hacia el desarrollo infantil y la teología. Su verdadera pasión era el arte; con su voz y su guitarra, se convertía en el alma de cualquier reunión, usando la música para conectar con los demás.
Se distinguió por su optimismo contagioso y su capacidad de celebrar cada detalle de la vida, por pequeño que fuera. Además, fue una viajera entusiasta que disfrutaba descubrir nuevas culturas, viendo en cada rincón del mundo una oportunidad para aprender y admirar la belleza de la creación.
Junto a su esposo Manuel Ruiz, edificó un hogar bendecido por cinco hijos y nueve nietos, convirtiéndose en el corazón de una estirpe que hoy honra su memoria. Su fe, fortalecida en el movimiento de los "Misioneros de San Diego", fue el faro que guio sus pasos, especialmente durante su valiente batalla de 22 años contra el cáncer. Lejos de rendirse, Blanca transformó la adversidad en una cátedra de resiliencia, refugiándose en la oración y en la nobleza de su música.
Blanca fue luz, fue música, fue aventura y fue fuerza. Fue la hija que alegró la vida de sus padres, la hermana confidente, la esposa que construyó un hogar de felicidad, la madre que se sacrificó con ternura infinita, y la abuela de nueve nietos que amó con todo su ser.
Hoy celebramos su legado; mujer que nos enseñó que la vida es una fiesta que merece ser vivida con intensidad, gratitud y amor. Gracias, Blanca, por ser el regalo más bello de la vida; por tu melodía eterna. Fuiste fuerza de la naturaleza. Edificaste una familia unida y un testimonio de Fe inquebrantable. Tu huella es profunda, duradera y vivirá por siempre en el corazón de quienes tuvimos la fortuna de conocerte
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v.1.18.0