

"Bulfrano Molina fue un hombre de pocas palabras, cuya tranquila naturaleza guardaba una sabiduría asombrosa y una fortaleza interior notable. Fue un hombre trabajador, y los años de laborar en el campo le dejaron unas manos fuertes y musculosas.
Más que nada, Bulfrano vivió una vida modesta y fructífera."
Su legado es su familia, que se extiende a través de trés generaciones. El fue las raíces y el tronco de la familia Molina. Fue un padre amoroso y un abuelo y bisabuelo orgulloso.
Bulfrano nació el 20 de marzo de 1924 en el municipio de Balleza en el estado mexicano de Chihuahua. Fue el más joven de los siete hijos de Melchor y Matilde Molina.
Aunque la vida tomó a Bulfrano lejos de su ciudad natal, el pintoresco pueblo de Balleza — con sus colinas planas y escarpadas, arboles exuberantes y un río que se derramaba durante las lluvias — siempre tomo un lugar especial en su corazón.
Bulfrano hablaba con nostalgia de su rancho en Balleza, demostrando un gran orgullo en su terreno.
Bulfrano se casó dos veces. Su primera esposa, fue Lucina Carbajal (fallecida) con quien se caso en 1947. Bulfrano intercambió votos con Esperanza, su segunda y actual esposa, el 23 de octubre de 1976 en Tijuana, B.C.
Combinados, las dos uniones produjeron nueve hijos: José Bulfrano, Aurora, Hulberto, José Socorro, Elvira, Francisco Javier, Elva, Luz María y Alma Esmeralda. Estos, a su vez, le dieron a Bulfrano 23 nietos y 26 bisnietos.
Como cultivador de frutas en el programa de braceros en los años '50s, Bulfrano trabajó en los Estados Unidos por más de 30 años, prestando su labor a numerosas granjas cítricas y de aguacates, incluyendo en las ciudades de Chicago, Illinois; Ancho, Nuevo Mexico; Bakersfield, Santa Ana El Centro y Fallbrook, California. Fue un trabajador sindicalizado y escucho al líder laboral César Chávez hablar sobre derechos de los trabajadores.
Más tarde en su vida, Bulfrano siguió trabajando para mantener a su familia. Trabajó durante varios años en McDonald’s, y el restaurante de comida rápida utilizó su semejanza en una campaña publicitaria en marzo de 1988 como parte de la semana nacional de emplear trabajadores de mayor edad.
Bulfrano se retiró un año más tarde y se dedicó a la vida en casa en National City. En sus ratos libres disfrutaba de reuniones familiares, carnes asadas y visitas a la playa.
Sus pasatiempos fueron prácticos e incluyeron albañilería y construcción de casas. Pero su actividad favorita era el jardín en su patio trasero. A Bulfrano le gustaba trabajar con la tierra, sembrando y cultivando flores y árboles frutales que florecían cada primavera. También disfruto la cacería de venado y alce con sus hijos.
Bulfrano falleció en su casa en National City, California. La causa de muerte fue la enfermedad de Alzheimer. Fue precedido en la muerte por su primera esposa Lucina Carbajal, quien falleció el 26 de febrero de 1975. Le sobreviven su esposa, Esperanza, sus nueve hijos, 23 nietos y 26 bisnietos. Los servicios fueron manejados por la Funeraria Del Ángel/Humphrey. Bulfrano fue sepultado en Greenwood Memorial Park en San Diego, CA.
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Bulfrano Molina was a man of few words, whose quiet nature belied an astounding wisdom and inner fortitude. He was a hard-working man. Years of working the land reflected themselves on his strong, muscular hands.
More than anything, Bulfrano lived a fruitful, unassuming life.
His legacy is his family, which extends across three generations. He was both the roots and the trunk of the Molina family. He was a kind and loving father, a proud grandfather and great-grandfather.
Bulfrano was born on March 20, 1924 in the municipality of Balleza in the Mexican state of Chihuahua. He was the youngest of seven children born to Melchor and Matilde Molina.
Although life took Bulfrano far away from his childhood home, picturesque Balleza — with its flat-topped, craggy hills, lush trees and swelling river — always had a special place in his heart. Bulfrano would speak wistfully of his ranch in Balleza, taking great pride in his property.
Bulfrano married twice. His first wife was Lucina Carbajal (deceased), whom he married in 1947. On Oct. 23, 1976, he exchanged vows with Esperanza, his second and present wife, in Tijuana, B.C.
Combined, those two unions produced nine children: Jose Bulfrano, Aurora, Hulberto, Jose Socorro, Elvira, Francisco Javier, Elva, Luz Maria and Alma Esmeralda. They, in turn, gave Bulfrano 23 grandchildren and 26 great-grandchildren.
As a fruit cultivator in the Bracero program during the1950s, Bulfrano worked across the United States, laboring for more than 20 years in numerous citrus and avocado farms, including ones in Ancho, New Mexico; Chicago, Ill.; and Fallbrook, El Centro, Santa Ana and Bakersfield, Calif. He was a unionized worker and once listened to union leader Cesar Chavez speak about workers’ rights.
Later in life, Bulfrano continued to work to support his family. He was employed for several years at McDonald’s, and the fast food restaurant used his likeness in a March 1988 paper placemat as part of “National Employ and Older Worker Week.”
Bulfrano retired a year later and dedicated himself to life at home in National City.
On his spare time he enjoyed family gatherings, carne asada parties, going to the beach and visiting Tijuana. His hobbies were practical and included painting, masonry and home construction. His favorite pastime, however, was tending to the garden in his backyard. He loved working the earth, planting flowers and fruit trees that would bloom to life each spring. He also enjoyed hunting deer and elk with his sons.
Bulfrano passed away at home in National City, California. The cause of death was Alzheimer's Disease. He was preceded in death by his first wife, Lucina Carbajal, who passed away Feb. 26, 1975. He is survived by his second wife, Esperanza, his nine children, 23 grandchildren and 26 great-grandchildren. Services were handled by Funeraria Del Angel Humphrey. Bulfrano was laid to rest at Greenwood Memorial Park in San Diego.
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v.1.18.0