

Queremos que conozcan la historia de nuestro papá, Jaime Hernández Vega, quien falleció una fría mañana de otoño, el día 30 de octubre del 2023 en Dallas, Texas. Papi nació lejos de allí, el 2 de diciembre de 1941 en el hermoso pueblo de Jayuya en el centro verde esmeralda de Boriken - también conocido como Puerto Rico. Sus padres, Antero Hernández Vega y Elisa Vega Figueroa lo criaron a él y sus 10 hermanos y hermanas para vivir con gozo y alegría, valorizando vivir en comunidad y amistad con sus vecinos. Don Jaime, como muchos lo conocían, sirvió como sargento en el Army y en el frente de batalla en Vietnam donde lo hirieron dos veces. Todavía quedan fragmentos de granada en una de sus piernas, así como los recuerdos de ganar una competencia de karaoke cantando La Bamba en una base militar en Tailandia. Unos meses después de regresar de su servicio en el 1969 se casó con mami - Luz María Cordero - dejando las montañas del centro de la isla, para mudarse a la ciudad de Carolina donde nacimos nosotros: Jaime Hernández Cordero, Lourdes Rodríguez y Wanda Coats.
Antes de embarcarse a Vietnam, Papi completó su bachillerato en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras (UPR). Unos cuantos años después de regresar completó su maestría en administración pública. En la “yupi” pasamos largas horas perdiéndonos en los pasillos de la biblioteca mientras él estudiaba. Por muchos años trabajó en el Jardín Botánico de la UPR. Don Jaime también fue miembro de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de los Empleados de las Agencias Agrícolas de la UPR, donde también sirvió como miembro del comité de crédito. Así nos enseñó a valorar el cooperativismo no sólo como sistema económico, sino como forma de vida. Cuando los papás de mami, abuelo Domingo y abuela Engracia necesitaron más cuidados, fue él quien mandó a construir una casita en el techo de nuestra casa de cemento en Carolina para poder recibir y cuidarlos. El era el complemento perfecto para mami, especialmente jugando dominó.
Por muchos años papi, en su rol de esposo, nos mostró lo que es la paciencia, el perdón, y el poder de un bolero bien cantado. Su poema favorito, que siempre le dedicaba a mami, era Ojos astrales de José PH Hernández. Todavía este verano se conmovía al declamarlo, palabra por palabra. Cuando Nora Rivera y Rojelio Rodríguez llegaron a nuestras vidas como parejas de Jaime y Lourdes los recibió con el mismo amor y respeto que nos tenía a nosotros.
A papi le encantaba cantar. No era raro escucharlo los sábados en la mañana cantando boleros mientras lavaba el carro o cortaba la grama. También le gustaba bailar, y daba brinquitos cada vez que nos abrazaba. Como Abu de Dieguito, Almita, Mariita, Elisita y Tyler se tomó muy en serio eso de enseñarles a jugar dominó. Los cinco son unos campeones (¿tiburones?) gracias a Abu. Todos lo extrañan y tienen muchos cuentos de él y de sus chistes que sólo hacían gracia en español.
A papi le gustaba mucho hablar con la gente en la calle, para papi no había extraños sino gente que no había conocido todavía. Cuando llegaba a NYC de visita, soltaba sus maletas y decía “me voy a tomar un cafecito” y allí se iba por un par de horas a dar las rondas por la panadería, el McDonalds y el supermercado. Cuando no lo veían por un tiempo, los empleados preguntaban “¿Oiga, cuando regresa Don Jaime?”. Si ser sociable fuera deporte olímpico, se hubiera ganado una medalla de oro. No nos extrañaría que estuviera contando chistes en el cielo, queriendo conocer a cada alma con la que se tropiece.
Estamos seguros de que sus hermanos y hermanas, sobrinos y sobrinas siempre recordarán a Tio Jaime con cariño. Tio Jaime era todo un caballero y muy dispuesto si le pedían que cantara una décima de pie forzado (eso es cantar improvisando, incorporando una frase o tema específico). Finalmente, aunque viviera “en la loza”, papi era un jíbaro de pura cepa - sembrando y cosechando en envases o en cualquier pedacito de tierra donde se encontraba.
Esperamos escuchar sus historias cuando compartan su versión de quien fue papi para ustedes.
We want you to know the story of our father, Jaime Hernández Vega, who died one cold autumn morning, on October 30, 2023 in Dallas, Texas. Papi was born far away, on December 2, 1941 in the beautiful town of Jayuya in the emerald green center of Boriken - also known as Puerto Rico. His parents, Antero Hernández Vega and Elisa Vega Figueroa raised him and his 10 brothers and sisters to live with joy and happiness, valuing living in community and friendship with their neighbors. Don Jaime, as many knew him, served as a sergeant in the Army and on the front lines in Vietnam where he was wounded twice. There is still grenade shrapnel in one of his legs, as well as memories of winning a karaoke competition singing La Bamba at a military base in Thailand. A few months after returning from his service in 1969 he married mami - Luz María Cordero - leaving the mountains in the center of the island, to move to the city of Carolina where we were born: Jaime Hernández Cordero, Lourdes Rodríguez and Wanda Coats.
Before embarking to Vietnam, Papi completed his bachelor’s degree at the University of Puerto Rico in Río Piedras (UPR). A few years after returning he completed his master's degree in public administration. At the “yupi” (UPR) we spent long hours getting lost in the library stacks while he studied. For many years he worked in the UPR Botanical Garden. Don Jaime was also a member of the UPR Agricultural Agencies Employees Savings and Credit Cooperative, where he also served as a member of the credit committee. This is how he taught us to value cooperativism not only as an economic system, but as a way of life. When mami’s parents, abuelo Domingo and abuela Engracia needed more care, it was he who had a little house built on the roof of our cement house in Carolina to be able to welcome and care for them. He was the perfect match for mami, especially playing dominoes.
For many years papi, in his role as husband, showed us what patience, forgiveness, and the power of a well-sung bolero was. His favorite poem, which he always dedicated to Mommy, was Ojos astrales by José PH Hernández. As recently as this summer, he would still be moved when he recited it, word by word. When Nora Rivera and Rojelio Rodríguez came into our lives as Jaime and Lourdes' partners, he received them with the same love and respect that he had for us.
Papi loved to sing. It was not unusual to hear him on Saturday mornings singing boleros while washing the car or mowing the grass. He also liked to dance, and would break into little jumps every time he hugged us. As Abu to Dieguito, Almita, Mariita, Elisita and Tyler, he took teaching them how to play dominoes very seriously. The five of them are champions (sharks?) thanks to Abu. They all miss him and have many stories about him and his Abu jokes that were only funny in Spanish.
Papi really liked talking to people on the street. For papi there were no strangers, only people he had not met yet. When he arrived in NYC for a visit, he would drop his suitcases and say “me voy a tomar un cafecito” (I'm going to grab a cup of coffee) and there he would go for a couple of hours to make the rounds to the bakery, the McDonalds and the supermarket. When they didn't see him for a while , the employees would ask, “¿Oiga, cuando regresa Don Jaime?” ("Hey, when is Don Jaime coming back?"). If being sociable were an Olympic sport, he would have won a gold medal. We wouldn't be surprised if he was telling jokes in heaven, wanting to meet every soul he bumps into.
We are sure that his surviving brothers, nephews and nieces will always remember Tio Jaime fondly. Tio Jaime was a true gentleman and very willing if they asked him to sing a décima de pie forzado (that is improvised singing, incorporating a specific phrase or theme). Finally, even though he lived “en la loza” (in the city), papi was a true jíbaro (man of the mountains of Puerto Rico) – sowing and harvesting in containers or in any little piece of land where he found himself.
We look forward to hearing your stories as you share your version of who papi was to you.
DONATIONS
SHARE OBITUARYSHARE
v.1.18.0