

One of Arturo Ek’s greatest joys was spending time with his two nietas, Atziri and Paloma. After he retired, he woke up early every day to take Atziri, the eldest granddaughter to school offering life advice on the ride over. After Paloma was born, he took on childcare duties when her parents went back to work. He expressed his love for them by making up songs and singing them loudly at the top of his voice.
With broken hearts, we announce that our beloved Arturo Ek, 72, of Los Angeles, California, passed away on April 20, 2020. The cause of death was complications of the coronavirus.
Born on February 29, 1948 to Lucila Ek and Juan de Dios Ek, Arturo Ek was raised in Citilcum, Yucatán, México, where he grew up speaking Yucatec Maya and Spanish. On June 29, 1969 he married his childhood sweetheart, Matilde. With the birth of his eldest daughter, Lucila del Carmen, he became a father, and two years later his second daughter, Maria Antonia, was born. Wanting a better life for his children, he bravely left his small pueblo and everything and everyone he knew and loved in order to cross sin papeles to the United States in search of work. He earned enough money to bring his wife and daughters across the border, and a year later his youngest daughter, Karla, was born in Los Angeles.
In his new country, he learned English and provided for his family by working various jobs including as a gardener, clothing factory worker, and for 27 years, as a room service waiter for Hotel Bel-Air. He was used to back-breaking work from the time he was four years old when he had to help his parents. He was very proud when he became a U.S. citizen and bought a house. The last vote he cast was for his “viejito friend” Bernie Sanders. He had an insatiable hunger for la política and las noticias. He walked to his La Opinion newsstand every day and read it cover to cover. He watched the Rachel Maddow and Anderson Cooper shows and engaged his friends and family in political debates.
Arturo had a gift for cuentos. He made his family laugh out loud with stories about the celebrity guests he served at his job. At parties, he told the funniest, wittiest, most exaggerated childhood stories that made people laugh so hard that tears came out of their eyes and their stomach hurt. He was a kind and generous man and talked to everyone like they were his friend. If he didn’t know someone’s name, he called them, “my friend.” When his family, friends, and neighbors came to him and said, “Don Arturo I have a problem,” he immediately helped them fix it.
Arturo never forgot his roots and often visited his pueblo, bringing gifts for family members and anyone else who would stop by his casita. He loved animals and nature. He fed the wild birds living in the hibiscus tree in his front yard. One time he noticed that a hawk was getting very close to a dove’s nest of eggs. He got his tirahule and flung a rock at the hawk. He vigilantly sat on his porch to make sure the hawk knew it was not welcome. Another time, a pesky little squirrel pulled the head of his only sunflower and ran up the telephone post. He claimed that the squirrel laughed at him all the way up the post.
Arturo was very proud of his daughters’ accomplishments. Although he had little formal schooling, he valued education and always supported their goals. He loved to tell his co-workers about the universities his daughters graduated from and the degrees they had. He had set up savings accounts for his granddaughters’ future college educations. He was profoundly loved and will be greatly missed.
Arturo’s survivors include his wife, Matilde Ek (née Navarrete); three daughters and two sons-in-law: Lucila del Carmen Ek, Maria Antonia Ek Ewell (Norlen Ewell), and Karla Ek-Elhadidy (Daniel Ek-Elhadidy); two granddaughters: Atziri Ek-Flores and Paloma Ixchel Ewell; and three step-grandchildren: Orion Nile Ewell, Samantha Elhadidy, and Daniel Elhadidy; five siblings: Gildo Ek Ek, Marbella Bacab Ek, Arminio Ek Ek, Elmer Ek Ek, Juan Ek Ek, and Delia (Chata) Ruz Ek; and numerous nieces and nephews.
As an expression of sympathy, the family wishes that you make a donation to https://805undocufund.org/ in honor of Arturo Ek.
Spanish Translation
ARTURO EK, MARIDO, PADRE Y ABUELITO.
Una de las mayores alegrías de Arturo Ek fue pasar el tiempo con sus dos nietas, Atziri y Paloma. Después de jubilarse, se despertaba temprano todos los días para llevar a Atziri, la nieta mayor, a la escuela y le ofrecía consejos sobre la vida en el viaje. Después del nacimiento de Paloma, asumió las tareas de cuidado de la bebita cuando sus padres volvieron a trabajar. Expresaba su amor por ellas inventando canciones y cantando en voz alta.
Con corazones rotos, anunciamos que nuestro amado Arturo Ek, de 72 años, de Los Ángeles, California, falleció el 20 de abril de 2020. La causa de la muerte fueron las complicaciones del coronavirus.
Nacido el 29 de febrero de 1948 de Lucila Ek y Juan de Dios Ek, Arturo Ek se crió en Citilcum, Yucatán, México, donde creció hablando el maya yucateco y el español. El 29 de junio de 1969 se casó con su novia de la infancia, Matilde. Con el nacimiento de su hija mayor, Lucila del Carmen, se convirtió en padre, y dos años después nació su segunda hija, María Antonia. Deseando una vida mejor para sus hijas, se fue valientemente de su pequeño pueblo y todo lo que conocía y amaba para cruzar sin papeles a los Estados Unidos en busca de trabajo. Ganó suficiente dinero para llevar a su esposa e hijas a través de la frontera, y un año después, su hija menor, Karla, nació en Los Ángeles.
En su nuevo país, aprendió inglés y mantuvo a su familia trabajando en varios trabajos, incluso como jardinero, trabajador de una fábrica de ropa y, durante 27 años, como mesero del servicio de habitaciones del Hotel Bel-Air. Estaba acostumbrado a un trabajo agotador desde que tenía cuatro años cuando tenía que ayudar a sus padres. Estaba muy orgulloso cuando se convirtió en ciudadano estadounidense y compró una casa. El último voto que emitió fue por su "amigo viejito" Bernie Sanders. Tenía una pasión por la política y las noticias. Caminaba a su puesto de periódicos La Opinion todos los días y lo leía de principio a fin. Veía los programas de Rachel Maddow y Anderson Cooper e involucraba a sus amigos y familiares en debates políticos.
Arturo tenía un don para los cuentos. Hacía reír a su familia en voz alta con historias sobre los invitados famosos a los que servía en su trabajo. En las fiestas, contaba las historias más divertidas, ingeniosas y exageradas de la infancia que hacían reír a los demás hasta que les dolía el estómago. Era un hombre amable y generoso y hablaba con todos como si fueran su amigo. Si no sabía el nombre de alguien, los llamaba "my friend." Cuando su familia, amigos y vecinos le pedían ayuda con un problema, inmediatamente los ayudaba a solucionarlo.
Arturo nunca se olvidó de sus raíces y a menudo visitaba su pueblo, trayendo regalos para los miembros de la familia y cualquier otra persona que pasara por su casita. Amaba los animales y la naturaleza. Alimentaba a las aves silvestres que vivían en el árbol de hibisco en su patio. Una vez notó que un halcón se estaba acercando mucho al nido de huevos de una paloma. Levantó su tirahule y arrojó una piedra al halcón. Se sentó vigilante en su porche para asegurarse de que el halcón sabía que no era bienvenido. En otra ocasión, una pequeña ardilla molesta jaló su único girasol y subió por el poste del teléfono. Dijo que la ardilla se rió de él todo el camino.
Arturo estaba muy orgulloso de los logros de sus hijas. Aunque tenía poca educación formal, valoraba la educación y siempre apoyaba sus metas. Le encantaba contarles a sus compañeros de trabajo sobre las universidades de las que se graduaron sus hijas y los títulos que tenían. Había creado cuentas de ahorro para las futuras educaciones universitarias de sus nietas. Fue profundamente amado y lo vamos a extrañar muchísimo.
Los sobrevivientes de Arturo incluyen a su esposa, Matilde Ek (née Navarrete); tres hijas y dos yernos: Lucila del Carmen Ek, Maria Antonia Ek Ewell (Norlen Ewell) y Karla Ek-Elhadidy (Daniel Ek-Elhadidy); dos nietas: Atziri Ek-Flores y Paloma Ixchel Ewell; y tres nietastros: Orion Nile Ewell, Samantha Elhadidy y Daniel Elhadidy Jr.; cinco hermanos: Gildo Ek Ek, Marbella Bacab Ek, Arminio Ek Ek, Elmer Ek Ek, Juan Ek Ek y Delia (Chata) Ruz Ek; y numerosos sobrinos y sobrinas.
Como expresión de condolencia, la familia desea que se haga una donación a: https://805undocufund.org/ en honor de Arturo Ek.
FAMILY
Matilde EkEsposa
Lucila del Carmen EkHija
Maria Antonia Ek (Norlen Ewell)Hija
Karla Ek (Daniel Ek-Elhadidy)Hija
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v.1.18.0