

Con profunda tristeza, despedimos a nuestra querida madre, abuela, bisabuela y amiga, Juana Escamilla Guzmán, quien partió de este mundo el día 27 de junio de 2024, rodeada del amor de sus seres queridos en su casa. Juana fue una mujer excepcional, llena de alegría y bondad, cuyo legado perdurará en nuestros corazones para siempre.
Nacida el 20 de diciembre de 1942 en Encarnación de Díaz, Jalisco, México, Juana fue una mujer muy trabajadora y amante del comercio. Adoraba a su padre, Pedro, y siempre hablaba de él con cariño. Juana trabajó por varios años como costurera y bordadora desde temprana edad. Fue madre joven y como madre de dos hijos siempre intentaba dar lo mejor para proveer a su familia. Quienes conocieron a Juana saben que su vida temprana no fue fácil, pero la llevó a encontrar las mayores felicidades con su hija y reina, Martha Alicia. A los 50 años se mudó a vivir con su hija en EE. UU., donde cuidaba a sus nietas. Juanita decía que disfrutó más de su vida como adulta mayor, viendo crecer a sus nietas y viendo triunfar a su reina en la vida.
Amaba pasar tiempo en el centro para personas mayores, al que llamaba "la escuelita", donde siempre destacaba por sus trajes coordinados y su contagiosa sonrisa Nunca faltaba un día de bingo y participaba en las clases de ejercicios y artes. Juanita tenía un estilo muy único y le encantaba estrenar bolso y gorro nuevo; hasta le llamaban "la señora de los gorritos". Siempre lucía sus pulseras y aretes. Le encantaba pasar tiempo con sus nietas ya sea paseando en el carro o yendo de compras y conociendo diferentes lugares. Su cocina era un lugar de reunión para todos, donde sus deliciosos platillos alegraban siempre nuestros corazones y estómagos. A su yerno le preparaba unos ricos platos de costilla con chile y huevos rancheros y cuando se podía, disfrutaban de su juego de dominó. Su platillo favorito siempre será el mole y quienes visitaban su cocina sabían que nunca faltaban frijoles de la olla y chile.
Además de ser una madre y abuela amorosa, Juanita era una amiga fiel y comprensiva para todos los que tuvieron el privilegio de conocerla. Le encantaba socializar con la gente y hacer reír a otros. Su actitud positiva ante la vida y su capacidad para encontrar alegría en las pequeñas cosas inspiraron a quienes la rodeaban. Siempre buscaba la manera de regalar algo a las personas que le ayudaban, ya fueran unas galletas o una Coca-Cola. En sus últimos años tenía dos perros que significaban mucho para ella, La Bella, quien se adelantó en el año 2021, y El Greñas "Mozzi", quien queda con su nieta.
Juanita deja un vacío imposible de llenar en la vida de su hija, nietos y bisnietos, quienes la recordarán con amor y gratitud eternos. Su partida deja un hueco en nuestras vidas, pero nos reconforta saber que su espíritu vivirá en nuestros recuerdos y en la alegría que ella siempre nos enseñó a encontrar.
Descansa en paz, querida Juanita. Siempre estarás presente en nuestros corazones, recordándonos la importancia de ser alegres, el amor por los seres queridos y el compartir de la comida.
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