

Con corazones agradecidos a Dios por su vida, honramos la memoria de nuestra amada Engracia Rodríguez Galván, quien el 18 de octubre de 2026 partió a la presencia de nuestro Señor Jesucristo, rodeada del amor de sus hijos y nietos.
Engracia nació el 2 de mayo de 1959 en Apaseo el Alto, Guanajuato, México. Fue hija de Ascensión Rodríguez y María de Jesús Galván.
A lo largo de su vida, Dios le concedió la bendición de ser esposa, madre, abuelita, tía, prima, amiga y, sobre todo, hermana en Cristo.
Fue madre de cuatro hijos: Abelardo, Rigoberto, Ricardo y Diego A. Cervantes, junto con sus nueras Carolina, Luz y Wendy, quienes ocuparon un lugar muy especial en su corazón.
Tuvo la dicha de ser abuelita de siete nietos: Ezequiel (†), Nathan, Jacob R., Jared, Sarah A., Rebecca y Ashton R., a quienes amó profundamente y de quienes se sentía inmensamente orgullosa.
Le sobreviven seis hermanas, cuatro hermanos y su amado esposo, Bernabé Morales Adame.
Desde el comienzo de su conversión a Cristo, su mayor anhelo fue compartir con sus hijos la fe y la esperanza que había encontrado en su Salvador. Sus oraciones y su testimonio dejaron una huella espiritual que permanece viva en ellos, quienes hoy, por la gracia de Dios, aún continúan firmes en la misma fe.
Los que con ella convivieron podrán recordar su alegría, su humildad, su sencillez y su personalidad tan particular. Pero, sobre todo, su amor por Jesucristo y su deseo de compartir con los demás las buenas nuevas de salvación.
Hoy, más que lamentar su partida, damos gracias a Dios por los recuerdos que nos dejó y por el privilegio de haberla tenido como esposa, madre, abuelita y compañera en la fe.
Aunque extrañaremos profundamente su presencia, su voz y su sonrisa, encontramos consuelo en las promesas de nuestro Señor. Su testimonio permanece entre nosotros y su amor seguirá viviendo en nuestros corazones.
Nuestra despedida no es un adiós definitivo, sino un hasta pronto, porque en Cristo Jesús tenemos la esperanza gloriosa de la resurrección y la certeza de que la muerte no tiene más poder sobre los escogidos.
«Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá».
Juan 11:25
Hasta pronto, Mami. Gracias por tu amor, tus oraciones y el hermoso ejemplo de fe que nos dejaste. Nos veremos nuevamente en la gloriosa presencia de nuestro Señor Jesucristo. ¡Amén!
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v.1.18.0