

Con cariño conocida como “Pavi,” Paula fue una mujer llena de amor, bondad y entrega hacia su familia. Como la hija mayor de ocho hermanos, siempre fue un apoyo constante, una hermana, una segunda mamá y un corazón en quien todos podían confiar.
Llegó a Texas en marzo de 1987, ya con un corazón entregado a Dios y a su iglesia. A lo largo de su vida, se mantuvo firme en su fe, y hasta el final fue esa misma mujer dedicada, confiando en Cristo, su Redentor.
Dedicó muchos años a su trabajo como ama de casa para distintas familias, quienes la llegaron a querer como parte de su propio hogar. Disfrutaba encontrar tesoros en tiendas de segunda y antigüedades, siempre con un ojo especial para lo valioso.
Aunque no tuvo hijos, sus sobrinos y sus familias fueron su mayor alegría. Los amó como propios, llenándolos de cariño y cuidado. Entre ellos, Hazzel y Ricky ocupaban un lugar muy especial en su corazón; los cuidaba con un amor inmenso, como si fueran sus propios, algo que todos tuvimos la bendición de presenciar.
Paula siempre será recordada por su sonrisa, su risa y el amor tan grande que compartía con todos.
Le preceden en la partida sus padres, Macedonio Aranda y Micaela Jauregui, su cuñada Mayito Aranda y su sobrino Jose Luis Aranda (Joey).
Le sobreviven sus hermanos: Raul Aranda y su esposa Elvira; Ruben Aranda y su esposa Ofelia; Gloria Alcocer y su esposo Ambrosio; Macedonio Aranda II; Jose Luis Aranda y su esposa Cynthia; Jose Rodolfo Aranda y su esposa Marisol; y Lupe Aranda, además de sus queridos sobrinos, familiares y amigos.
Descansa en paz, rodeada del amor de Dios.
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v.1.18.0