Dios, vio que ella estava cansada una curación no debia ser, asi que él puso sus brazos alrededor de ella, y susurrando dijo "Ven A Mi". Con los ojos llorosos la miramos sufrir, y la vimos partir, aunque la amamos, no la pudimos detener. Un corazón de oro paró de latir, y sus manos trabajadoras descansan. Dios rompió nuestros corazones para provarnos que, él solo se lleva lo mejor.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada die, dánoslos hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos.
Amen.