

Julio Cesar Hernández, más conocido como César, nació en La Vega, República Dominicana, el 18 de abril de 1924. Sus padres Viterbo Hernández y Pola Castillo tuvieron 11 hijos y Cesar era el cuarto de esa familia.
Años más tarde la familia de César se trasladó a Palero Bonao. En el año 1952, al cumplir su 28 años, conoció a una simpática dama la cual fue presentada por el tío Canito. El nombre de esa simpática joven es Reina Alberto Rodríguez, en ese entonces con 22 años de edad. En poco tiempo de amistad ambos se enamoraron y se casaron. Fruto de ese matrimonio nacieron doce hijos, seis varones y seis hembras. Con los años llegaron los nietos que hasta ahora suman treinta y cuatro.
Cesar siempre fue un hombre muy trabajador; su profesión principal fue agricultor. Comenzó a trabajar en el campo a muy temprana edad y esta actividad la realizó hasta alrededor del año 1970 cuando tuvo la oportunidad de visitar los Estados Unidos.
Cabe resaltar la manera de cómo César llegó a conocer el mensaje de salvación. Resulta que dos de sus hijos, Nelson y José, recibieron una invitación a unos seminarios que organizaba la Iglesia Adventista del Séptimo Día de la ciudad donde vivían. Así conocieron el plan de salvación y al final de los seminarios se bautizaron. Esta nueva verdad fue llevada a casa y en el año 1985 fue bautizada Reina, César, y dos de sus hijas, Hilda y Sonia en la ciudad de New York. Desde ese entonces Reina y Cesar permanecieron fieles sirviendo al Señor.
Con esta nueva verdad en su corazón regresaron a República Dominicana en 1988 radicándose en La Cuava, un campo en Yamasa, en donde Cesar y su querida Reina lograron abrir tres iglesias, la primera justamente en el campo La Cuava, otra fue construida en Cotuí, y la última en el Pueblo de Yamasá.
Alrededor de una década mas tarde, Cesar y Reina se trasladaron a la ciudad de Bonao, y años mas tarde, en el 1914, sus hijos acordaron traerlo a los Estados Unidos debido a su enfermedad. Residió en la ciudad de Lawrenceville, donde pasó sus últimos años en compañía de su esposa y algunas de sus hijas; hasta que la enfermedad fue acabando sus fuerzas.
El pasado sábado 8 de diciembre de 2018 el Señor lo llamó al descanso hasta la gloriosa mañana de la resurrección.
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v.1.18.0