

A proud U.S. citizen, Doris was born in Barinas, Venezuela. She devoted her life to education, the arts, her faith, and her family. She lovingly raised three sons and found her greatest joy in teaching children. A dedicated educator with a lifelong commitment to learning and helping others grow, she pursued higher education and earned her master’s degree.
Beyond the classroom, Doris had a passion for painting, singing, and, above all, dancing. Her love of dance inspired her to found an arts school where children could learn music and dance. More than 17 years later, the school continues to thrive, giving hundreds of children the opportunity to learn, perform, and experience the same joy and love of dance that Doris shared so passionately with her community. Her legacy lives on in every student whose life she touched and in her sons, family, and friends, who continue to carry forward her teachings, her joy, and her passion.
As we say goodbye, we take comfort in knowing that although Doris is no longer with us in person, she will live forever in the hearts and memories of those who knew and loved her. We will honor her life, celebrate her legacy, and carry her love forward.
One of Doris’s favorite sayings was:
“Haz el bien sin mirar a quién.”
(“Do good without expecting anything in return or considering who receives it.”)
May we all strive to live by the example she set every day of her life.
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Doris Elena Garces Lopez, de 62 años, falleció serenamente el 28 de junio de 2026 a las 10:33 p. m.
Orgullosa ciudadana estadounidense, Doris nació en Barinas, Venezuela. Dedicó su vida a la educación, las artes, su fe y su familia. Crió con amor a tres hijos y encontró su mayor alegría enseñando a los niños. Educadora entregada, con un compromiso de toda la vida con el aprendizaje y con ayudar a otros a crecer, cursó estudios superiores y obtuvo su maestría.
Más allá del aula, Doris sentía pasión por la pintura, el canto y, sobre todo, el baile. Su amor por la danza la inspiró a fundar una escuela de artes donde los niños pudieran aprender música y danza. Más de 17 años después, la escuela sigue prosperando, brindando a cientos de niños la oportunidad de aprender, presentarse y vivir la misma alegría y el mismo amor por la danza que Doris compartió con tanta pasión con su comunidad. Su legado vive en cada estudiante cuya vida tocó y en sus hijos, familia y amigos, quienes continúan llevando adelante sus enseñanzas, su alegría y su pasión.
Al despedirnos, nos consuela saber que, aunque Doris ya no está con nosotros en persona, vivirá para siempre en los corazones y recuerdos de quienes la conocieron y la amaron. Honraremos su vida, celebraremos su legado y seguiremos adelante con su amor.
Una de las frases favoritas de Doris era:
“Haz el bien sin mirar a quién.”
Que todos nos esforcemos por vivir según el ejemplo que ella dio cada día de su vida.
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v.1.18.0