María fue una amada esposa, madre, abuela, hermana y amiga, cuya fortaleza, dulzura y gran corazón dejaron una huella imborrable en todos los que tuvieron la dicha de conocerla. Siempre fue una persona alegre y amigable, que amaba profundamente a los demás y que también se dejaba querer. Su hija Yareth la describe con mucho cariño como “Un Pan de Dios”, palabras que reflejan la nobleza y bondad que siempre la caracterizaron.
Durante años, María luchó valientemente contra el cáncer de mama, demostrando una fortaleza admirable a lo largo de su batalla. Por encima de todo, amó profundamente a su familia y será recordada por su bondad, su calidez y el amor que brindaba generosamente a quienes la rodeaban.
María disfrutaba cocinar y coser, pero algunos de sus momentos más preciados fueron aquellos que compartió con su familia. Uno de los recuerdos favoritos de Yareth fue un viaje familiar a Disney. Recuerda con mucho cariño cuando subió con su mamá a la atracción de Blanca Nieves sin que María supiera lo intensa que sería. María gritó durante todo el recorrido, convirtiendo aquel momento en un recuerdo lleno de alegría y risas que siempre llevarán en el corazón.
María será profundamente extrañada por toda su familia y seres queridos, especialmente por su esposo, Salvador; sus hijos, Lamar y Axel; y su hija, Yareth.
Le precedieron en la muerte su madre, María, y su padre, Manuel.
Aunque su ausencia deja un inmenso vacío, el amor, la alegría y los hermosos recuerdos de María vivirán por siempre en los corazones de quienes la amaron. Luchó con valentía, amó profundamente y jamás será olvidada.
Descanse en paz.