

Francisco nació el 18 de agosto de 1938 en Cd. Mante, Tamaulipas, México. Fue un esposo amoroso, un padre devoto, un abuelo cariñoso y un educador visionario que dejó una huella imborrable en las vidas de quienes lo conocieron.
En 1959, tras graduarse de la Escuela Normal Rural “Lauro Aguirre” en Tamatán, Cd. Victoria, Tamaulipas, Francisco se estableció en Gustavo Díaz Ordaz, Tamaulipas, donde fue adoptado como parte integral de la comunidad diazordasense, como familia y amigo. Allí conoció al amor de su vida, María Lara. Compartieron 60 años de vida juntos, teniendo la dicha de procrear dos hijas, Larissa y Olinca, quienes, junto a su amada esposa, eran la luz de sus ojos. Francisco les inculcó valores sólidos, la importancia de soñar en grande, la perseverancia y el amor por la vida. Fue un pilar fundamental en su hogar, un ejemplo de fortaleza y sacrificio. Su trabajo arduo y su dedicación inquebrantable fueron la base del bienestar de su familia.
En la década de 1960, su pasión por la enseñanza lo llevó a ser uno de los primeros maestros docentes fundadores de la Escuela Secundaria Federal Club de Leones en Gustavo Díaz Ordaz, Tamaulipas, donde trabajó como maestro de Ciencias Sociales. Dejó una huella imborrable en la vida de innumerables estudiantes y padres de familia. Francisco se jubiló como maestro en 1990, pero su legado como educador y líder comunitario perdurará por generaciones. En 1996, Francisco y su esposa se mudaron a McAllen, TX, donde Francisco continuó trabajando como conductor de autobuses escolares durante 12 años.
"El Profe Lara", como todos lo conocían, disfrutaba enormemente de la música, de las reuniones familiares y con sus colegas maestros. Era un anfitrión generoso, que encontraba placer en cocinar para sus seres queridos y amigos, deleitándolos con sus creaciones culinarias y compartiendo momentos inolvidables alrededor de la mesa.
Francisco disfrutó de viajar con su esposa, sus hijas y nieta, dejando recuerdos inolvidables que ahora dan consuelo a sus corazones. Francisco siempre disfrutaba recordar anécdotas sobre su niñez, como aquella vez que lo pusieron a cargar un cirio grande y pesado en la iglesia. Los momentos que pasó al lado de su abuelo lo marcaron profundamente, la generosidad de sus padres fue un ejemplo a seguir y las travesuras que hacía con su hermano fortalecieron un lazo inquebrantable entre ellos.
Contaba con ternura historias de sus amadas hijas, como cuando Larissa le picaba los ojos a la recién nacida Olinca para que "despertara" y poder jugar juntas. Entre las historias que más le gustaba compartir, destacaba cómo conoció al amor de su vida, María, creyendo inicialmente que era una empleada de la tienda de abarrotes que frecuentaba, cuando en realidad era la hija del dueño.
Una de sus peculiares formas de demostrar cariño era poner apodos a la gente que apreciaba. "Ojitos", "Cegetas", "Toronjo", "Pecosa" y “El Colombiano” fueron algunos de esos apodos, muestras de su afecto único.
“La idea no es vivir para siempre, sino crear algo que perdure” (Andy Warhol). Francisco, “El Profe Lara”, creó un legado que perdurará toda la vida en los corazones de quienes lo conocieron.
Le sobreviven su esposa Mary Lara; sus dos hijas, Larissa (Stephen) Hauck y Olinca (José) Bermúdez; y su nieta Sara Hauck.
La misa de cenizas presentes sera a las 10 am, el viernes, 7 de marzo del 2025, en Our Lady of Sorrows Parish en McAllen. El sepelio sera a las 11 am, el sabado, 8 de marzo del 2025, en Palm Valley Memorial Gardens en Pharr. Seguido por un refrigerio en Funeraria del Angel Palm Valley en Pharr.
Los servicios funerales están bajo la dirección de Funeraria del Angel Palm Valley en Pharr, TX.
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