

Con profundo dolor, pero con gratitud por una vida llena de amor, trabajo y dedicación, la familia de Juan Elizarraraz, de Pharr, Texas, anuncia su fallecimiento el día 8 de junio de 2026, a la edad de 79 años.
Juan nació el 22 de mayo de 1947 en Irapuato, Guanajuato, México, hijo de Matilde Estrada y Fidel Elizarraraz. Desde muy joven aprendió el valor del esfuerzo, la responsabilidad y el sacrificio. Dedicó gran parte de su vida al cuidado de los animales en el rancho, labor que desempeñó con orgullo, compromiso y una ética de trabajo ejemplar. Siempre trabajó arduamente para proveer a su familia y asegurarse de que nunca les faltara lo necesario.
Juan fue un hombre trabajador, fuerte y honorable, cuya vida estuvo guiada por el amor a su familia. Fue un esposo devoto durante muchos años, compartiendo junto a su amada esposa una vida llena de recuerdos, enseñanzas y momentos inolvidables. Su dedicación, lealtad y amor incondicional fueron ejemplo para todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Quienes lo conocieron recordarán su noble corazón, su fortaleza ante las adversidades y la manera en que siempre ponía el bienestar de su familia por encima de todo. Disfrutaba de las cosas sencillas de la vida y tenía un cariño especial por los colores azul y beige. Más allá de sus gustos, será recordado por su carácter amable, su espíritu trabajador y el inmenso amor que brindó a sus seres queridos.
Juan deja un legado de valores, respeto, perseverancia y amor familiar que continuará viviendo en las generaciones que le sobreviven. Su memoria permanecerá para siempre en los corazones de quienes lo amaron y compartieron momentos especiales a su lado.
Le precedieron en la muerte sus queridos padres, Matilde Estrada y Fidel Elizarraraz; así como sus hermanos, Alejandro Elizarraraz y Evangelina Elizarraraz.
Juan deja para honrar y preservar su memoria a su amada esposa, Lucia Elizarraraz; a sus hijos, María D. (Jaime De La Cruz) Elizarraraz y Juan Antonio (Karla Gallardo) Elizarraraz; y a sus adorados nietos, Jayleen Salinas y Jayden Salinas, quienes fueron una fuente constante de alegría y orgullo en su vida.
Aunque su partida deja un gran vacío en nuestros corazones, encontramos consuelo en los recuerdos compartidos, en las enseñanzas que nos dejó y en el amor que sembró en cada uno de nosotros. Descansa en paz, Juan. Tu vida fue una bendición, tu recuerdo un tesoro y tu amor permanecerá con nosotros para siempre.
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