Miguel fue un hombre sencillo, alegre y trabajador. Encontraba felicidad en las cosas simples de la vida: jugar lotería con sus seres queridos, colorear y pintar casas con dedicación, y disfrutar de la música que sonaba en el radio. Su carácter amable y su espíritu tranquilo dejaron una huella en todos quienes lo conocieron.
Le sobreviven su hijo Franc Rodarte; su hermano Pedro Rodarte y su hermana Maria D. Valdez; así como su sobrino Fernando Herrera y su cuñado Jesús Valdez, quienes guardarán en su memoria los momentos compartidos y el cariño incondicional de Miguel.
Miguel se reúne en la eternidad con sus padres, Pedro Rodarte y Concepción Ávila; sus hermanas Alicia Rodarte y Hermelinda Rodarte; y su hermano José Luis Rodarte, quienes lo recibieron con los brazos abiertos.
Su familia y amigos lo recordarán siempre por su calidez, su gusto por el arte y los juegos, y por la música que alegraba sus días. Que descanse en paz.