Para los vivos ya me he ido. Para los que tristes nunca volveré. Para los enojados estuve robado. Pero, para los alegres estoy en paz. Y para los fieles nunca he me ido. No puedo hablar, pero oír, y cuando estas en la playa mirando a un mar tan hermoso acuérdate de mí. Cuando miras a una flor y admiras su simplicidad acuérdate de mí. Acuérdate de mí en tu corazón, y en tus pensamientos, y en tu memoria. En las veces que nos amamos, en las veces que lloramos. En las veces que nos reímos, y si siempre piensan en mí, nunca me he ido.