

With heavy hearts, we announce the passing of our beloved mother, grandmother, great-grandmother, and friend, Martha Alvarado De Iglesias, who entered into eternal rest on July 19, 2026, at the age of 87.
Born in Mexico on October 10, 1938, Martha later made the journey to the United States in 1996, carrying with her an unwavering faith, incredible strength, and a heart devoted to her family. She was a proud and faithful Catholic whose love for Jesus Christ and the Blessed Virgin Mary guided her throughout her life. Her faith was the foundation of everything she did and remained a source of comfort and hope to those around her.
Martha was the heart of every family gathering. Nothing brought her greater joy than preparing delicious meals and bringing loved ones together around the table. Through her cooking, she not only nourished those she loved but also demonstrated her generosity and selflessness. If there was one place Martha was happiest, it was in the kitchen, surrounded by the people she loved. She had a gift for bringing everyone together with her cooking, filling both hearts and homes with warmth. No one ever left her table hungry, and every meal she prepared was an expression of her love. In fact, she could never prepare a single dish without wanting to share it with those around her. Whether it was her children, grandchildren, friends, or even her neighbors, she always made sure everyone had a plate. To Martha, food was more than nourishment—it was her way of showing love, building community, and making everyone feel like family. She worked tirelessly, cooking and selling her homemade food to provide for her children, teaching them through her example the values of hard work, perseverance, and unconditional love. She was remarkably independent, exceptionally gifted with numbers, and admired for her intelligence, resilience, and determination.
Those who knew Martha will remember her gentle spirit, generous heart, kind smile, and unwavering willingness to help anyone in need. She had a unique way of making everyone feel loved, welcomed, and cared for. Her legacy lives on in the values she instilled, the traditions she created, and the countless lives she touched through her kindness and love.
Though our hearts are broken, we find peace knowing she is now reunited with the Lord she faithfully served. We will forever miss her warm embrace, her delicious meals, her wisdom, her prayers, and the unconditional love she so freely gave.
Martha’s memory will live on in the hearts of her children, grandchildren, great-grandchildren, extended family, and all who were blessed to know and love her. With God, where we know you are watching over all of us who love you. We can no longer enjoy your presence, but you will forever remain in our hearts, Mom.
May she rest in eternal peace.
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Con el corazón lleno de tristeza, anunciamos el fallecimiento de nuestra amada madre, abuela, bisabuela y amiga, Martha Alvarado De Iglesias, quien partió a la presencia del Señor el 19 de julio de 2026, a la edad de 87 años.
Nacida en México el 10 de octubre de 1938, Martha emigró a los Estados Unidos en 1996, llevando consigo una fe inquebrantable, una fortaleza admirable y un corazón completamente entregado a su familia. Fue una orgullosa y fiel católica, cuyo amor por Jesucristo y la Santísima Virgen María la guió durante toda su vida. Su fe fue el fundamento de todo lo que hizo y una fuente constante de consuelo y esperanza para quienes la rodeaban.
Martha fue el corazón de cada reunión familiar. Nada le daba mayor alegría que preparar deliciosas comidas y reunir a sus seres queridos alrededor de la mesa. A través de su cocina, no solo alimentaba a quienes amaba, sino que también demostraba su generosidad y desinterés. Si había un lugar donde Martha era verdaderamente feliz, era en la cocina, rodeada de las personas que más amaba. Tenía el don de reunir a la familia alrededor de la mesa, llenando cada hogar de calidez y cada corazón de alegría con sus deliciosos platillos. Para ella, cocinar era una expresión de amor. De hecho, no podía preparar un solo platillo sin querer compartirlo con quienes la rodeaban. Ya fuera con sus hijos, nietos, amigos o incluso con sus vecinos, siempre se aseguraba de que todos probaran un poco de lo que había preparado. Para Martha, la comida era mucho más que alimento; era su manera de demostrar cariño, de unir a las personas y de hacer que todos se sintieran parte de su familia. Trabajó incansablemente cocinando y vendiendo su comida casera para proveer a sus hijos, enseñándoles con su ejemplo los valores del trabajo duro, la perseverancia y el amor incondicional. Fue una mujer notablemente independiente, excepcionalmente hábil con los números y admirada por su inteligencia, resiliencia y determinación.
Quienes conocieron a Martha la recordarán por su espíritu dulce, su corazón generoso, su sonrisa amable y su disposición inquebrantable para ayudar a quien lo necesitara. Tenía una manera única de hacer que todos se sintieran amados, bienvenidos y cuidados. Su legado vive en los valores que inculcó, las tradiciones que creó y las innumerables vidas que tocó con su bondad y amor.
Aunque nuestros corazones están rotos, encontramos paz al saber que ahora está reunida con el Señor a quien sirvió fielmente. Siempre extrañaremos su cálido abrazo, sus deliciosas comidas, su sabiduría, sus oraciones y el amor incondicional que tan libremente nos dio.
El recuerdo de Martha vivirá por siempre en los corazones de sus hijos, nietos, bisnietos, familia extendida y todos aquellos que tuvieron la bendición de conocerla y amarla.
Con Dios, donde sabemos que estás velando vas por todos los que te queremos.,de tu presencia ya no podremos disfrutar pero en nuestras almas por siempre estarás mamá! Que descanse en paz eterna.
PALLBEARERS
Oscar Ledesma
Oscar De Santiago
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