

Le precedieron en la muerte su amado esposo, Jesús Ávila; sus padres y hermanos; y sus hijos Margarita, Jesús, Ernesto, Alfredo y Gerardo. Le sobreviven su hermana Rosita y sus hijos Martha (José) Valdivia, Yolanda Ávila, Lupita (Gabriel) Gallardo, Ramón (Patricia) Ávila y María Ávila. También deja un gran legado de amor: 40 nietos, 61 bisnietos y 6 tataranietos.
Salud fue una mujer de profunda sabiduría, generosidad y fortaleza. Le encantaba cocinar, jugar juegos de mesa y cuidar sus plantas, conociendo cada una y sus múltiples beneficios. Disfrutaba compartiendo historias de su infancia en el rancho, historias llenas de calidez, resiliencia y tradición. Su mayor alegría era pasar tiempo con sus hijos y cuidar con cariño a sus nietos y bisnietos.
Era conocida por su generoso corazón; nadie se iba de su casa sin haber comido algo. Compartía todo lo que tenía y siempre estaba dispuesta a ayudar a los demás. Trabajadora incansable, Salud parecía saber hacer de todo. Tejía, bordaba y, durante más de 20 años, administró su propia cenaduria, ganándose la reputación de ser la mejor cocinera que jamás conocimos. Lo más preciado eran sus bendiciones nocturnas, que brindaban consuelo y amor a todos los que las recibían.
Gracias, querida nuestra. Te amamos profundamente. Que Dios te recompense por todo lo que nos diste y todo lo que hiciste por nosotros.
Salud deja un poderoso ejemplo de generosidad, fortaleza y responsabilidad. La familia extiende su más sincero agradecimiento a quienes la cuidaron, especialmente a Sandra y Graciela, y muy especialmente a sus nietos Irving y Yari, quienes estuvieron a su lado con amor y devoción inquebrantables durante sus últimos años.
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