

JUAN SANTIAGO was born in Adjuntas Puerto Rico on January 28, 1929. He was the oldest of four children. He met JUANITA SANTIAGO, the love of his life, when she was 17 years old, and married her just a year later in 1953. As a result of their union, four children were born: Freddie, Edwin, Jeannie and Johnny.
"Santiago", as he was fondly called, moved to Georgia in 1969, with his son, Freddie. They went to work immediately at the Fan and Bill's Restaurant, an upscale restaurant in downtown Atlanta. SANTIAGO worked very hard, eventually became the restaurant's Pastry Chef, and quickly saved enough money to bring his family to Atlanta. JUANITA was always her husband’s right hand, and soon the couple realized their dream of opening up their own bakery, The Gourmet Bake Shop, in Decatur. The bakery supplied breads and pastries to some of Atlanta's finest restaurants. The couple's strong work ethic caused the bakery to eventually expand into a delicatessen. As is typical of small business, all four of the children worked in the business. The bakery was sold when the couple decided to retire. The idle life was not for him, however, and SANTIAGO worked in different bakeries through most of his "retired" life.
SANTIAGO'S main focus and concern was always the welfare, education, and future of his children and, later, his grandchildren. He taught his children to work very hard; he had a keen ear for "reading between the lines", and was always there to give sound and loving advice. He loved his grandchildren even more than he loved his children. Nothing made him smile brighter than having a grandbaby or great grandbaby on his lap.
When SANTIAGO took a break from the rigors of the bakery, he dedicated his time to his church and to helping others. SANTIAGO had an unwavering faith in God. He was an active member of his church, was a deacon, and, over the years, assisted with cooking and organizing numerous events. He and his wife helped many people along the way. If someone was in need, he was there to help, as he was truly a kind soul. He loved his church and his fellow man more than he loved himself.
Last Thursday, SANTIAGO enjoyed Thanksgiving, his favorite holiday, with his entire family; he was able to help cook, said the prayer at the table, and expressed his gratitude to God for his family and his life. In a way, he said his goodbyes that day, because just five days later, on December 2, the Lord called him Home, where he was received by his parents, his beloved wife, JUANITA, and his son Eddie.
He is survived by his brother, Eliuterio, his children, Freddie Santiago, Jeannie Santiago, and John Santiago, in Georgia, Wilfredo Santiago, in Miami, Florida, and Alberto and Blanca Santiago, in Puerto Rico, 19 grandchildren, 17 great grandchildren, and by many nieces and nephews.
JUAN SANTIAGO nació en Adjuntas Puerto Rico el 28 de enero de 1929. Él era el mayor de cuatro hermanos. Conoció a JUANITA SANTIAGO, el amor de su vida, cuando ella tenía apenas 17 años, y se casaron un año después, en el 1953. Como resultado de su unión, nacieron cuatro hijos: Freddie, Edwin, Jeannie y Johnny.
"Santiago", como le llamaban cariñosamente, se mudó a Georgia en 1969, con su hijo, Freddie. Inmediatamente, fueron a trabajar a Fan and Bill's, un restaurante lujoso en Atlanta. SANTIAGO trabajó muy duro, se convirtió en el Chef de Repostería, y rápidamente ahorró el dinero necesario para traer a su familia a Atlanta. JUANITA siempre fue la mano derecha de su esposo, y un corto tiempo después, la pareja logro su sueño al abrir su propia panadería, El Gourmet Bake Shop, en Decatur. La panadería suministraba pan y pasteles a varios de los mejores restaurantes de Atlanta. La fuerte ética de trabajo de la pareja causó que la panadería se ampliara a una delicatesen. Como es típico de las pequeñas empresas, los cuatro hijos de la pareja trabajaban en el negocio. Después de 17 años, la pareja decidió retirarse y vendieron la panadería. Sin embargo, la vida de retirado no era para SANTIAGO, y el trabajó en diferentes panaderías a través de la mayor parte de su vida "de retirado".
El enfoque y la preocupación principal de Santiago fue siempre el bienestar, la educación y el futuro de sus hijos y, más tarde, de sus nietos. Él enseñó a sus hijos a trabajar muy duro; él era muy bueno para "leer entre líneas", y siempre estaba allí para dar una buena jalada de orejas y unos amorosos consejos. Se puede decir que el amaba a sus nietos, más de lo que amaba a sus hijos. Nada lo hacía más feliz que el tener a un nieto o biznieto en su regazo.
Cuando SANTIAGO tomaba un descanso de los rigores de la panadería, dedicaba su tiempo a su iglesia y ayudar a otros. SANTIAGO tenía una fe inquebrantable en Dios. Él era un miembro activo de su iglesia, era un diácono, y, a través de los años, ayudó en la cocina y la organización de numerosos eventos. Él y su esposa ayudaron a muchas personas a lo largo del camino. Si había alguien en necesidad, él estaba allí para ayudar, ya que era verdaderamente un alma caritativa. Amaba a su iglesia y a su prójimo más de lo que se amaba a sí mismo.
El jueves pasado, SANTIAGO disfrutó del Día de Acción de Gracias, su fiesta favorita, con toda su familia; él ayudó a cocinar, dio la oración en la mesa, y expresó su gratitud a Dios por su familia y su vida. De cierta manera, él se despidió ese día, porque sólo cinco días después, el 2 de diciembre, el Señor lo llamó a su Casa Eterna, donde fue recibido con una gran celebración por sus padres, su amada esposa, JUANITA, y su hijo Eddie.
Le sobreviven su hermano, Eliuterio, sus hijos, Freddie Santiago, Jeannie Santiago y Juan, Santiago, en Georgia, Wilfredo Santiago, en Miami, Florida, y Alberto y Blanca Santiago, en Puerto Rico, por 19 nietos, por 17 biznietos, y por muchos sobrinos.
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v.1.18.0