

Mario Tristano Fiocca, 89, resident of League City, TX, passed away at home on Friday, August 22nd surrounded by family. Born in San Doná di Piave, Veneto, Italy, on November 27, 1935, to Pasquale Fiocca and the former Anna Maria Gallotti, he moved to Texas 10 years ago. Prior to settling in League City, Mario grew up in Italy (Positano, Capri, and Napoli) and Mogadishu, Somalia before emigrating to São Paolo, Brazil at the age of 10. As an adult he moved to Caracas, Venezuela, where he met his wife. He later settled in Maracaibo, Venezuela to raise his family, where he spent most of his adult life.
Mario is survived by his wife of 57 years, Hilda Villalobos Rosales; his daughter, Yareni “Perki” Finn (Ronald) of League City; his son, Daniel Fiocca (Maria Carolina Machado) of League City; and 3 grandchildren: Amélie Finn, Stefano Fiocca, and Mario Fiocca. He is also survived by his brother, Luigi Fiocca, and sister, Beatrice “Bri” Fiocca, both of São Paulo, Brazil, as well as many nephews and nieces. He was preceded in death by his father, Pasquale, and mother, Anna Maria.
Mario Fiocca was a distinguished Mechanical Engineer, educated in São Paulo, Brazil, whose career began in 1957 in Caracas, Venezuela. He started with the company Commercial Allen, where he led several landmark installation projects. Among these were the first air-conditioning systems for the Presidential Vacation Residence in La Guaira, as well as for the Hospital Universitario of Maracaibo. These projects reflected his technical expertise in the field of industrial refrigeration and air-conditioning.
Mario founded his first company, Instalaciones y Proyectos Industriales (INPROINCA), in Venezuela in the 1960s, which remains active to this day. Later, Mario became a partner at the Charles Hansen Company in Florida, continuing to expand his work in industrial refrigeration. In 1994, he established Aventura Industrial Supply in Florida, which relocated to Texas in 2015. Under his leadership, the company successfully designed and executed major refrigeration projects across Venezuela, Suriname, Guyana, Trinidad, and several Caribbean islands.
Throughout his professional career, which spanned over six decades, Mario was admired not only for his professional achievements, but also for his integrity, leadership, and relentless dedication to innovation. His entrepreneurial vision and dedication to engineering excellence leaves an enduring mark on the industry.
In addition to being an incredible husband, father, and grandfather, Mario lived his life adventurously. He was a licensed pilot, who continued to fly gliders until he was almost 88 years old. He flew single- and multi-engine planes, sea planes, gliders, and even began building a glider in his “galpón” in Venezuela. He personally flew his wife and kids to the U.S. and Brazil many times to take trips and visit family. Mario even broke an aeronautical record in 1959, modifying a Beechcraft Debonair to fly from Maracaibo to Lima, Peru nonstop, a distance which exceeded the aircraft’s maximum range. However, his taste for adventure did not stop with flying. He also enjoyed sky diving, hang-gliding, motocross, scuba diving, sailing, and swimming in the ocean.
Mario made everything around him beautiful, even his back yards, where he planted everything from stunning flowers to the fruits and vegetables he used to cook. Anyone who was lucky enough to have a meal prepared by him knows he was a talented chef. He preferred to make everything from scratch. Some of his family’s favorite recipes include his Bolognese sauce, pasticcio (lasagna), crepes, his homemade burgers, quesillo, choux (profiteroles), vitel toné, Italian sausage, red snapper, gnocchi, vitello alla genovese, and of course, his homemade bread and pizza.
Mario had an amazing ability to connect with everyone around him. He told beautiful stories of his time growing up, traveling, and of his adventures in flight. Not only that, but he could tell his stories to anyone in the five languages he spoke: Italian, Portuguese, French, Spanish, and English.
Mario accomplished many things in his lifetime, but no list of accolades could capture his spirit or the depth of his generosity. He led by example, putting everyone, even complete strangers, before himself. There were no bounds to his selflessness. He would give everything he had to others if it meant helping someone in need. This did not go unrecognized, as he achieved the level of 33rd degree Scottish Rite Freemason, a distinction reserved for those who demonstrate a commitment to improving humanity through selflessness and virtue. He brought joy to everyone around him with his sense of humor and giving nature, and showed unconditional kindness to every person he met, every day of his life.
Mario Tristano Fiocca, de 89 años, residente de League City, Texas, falleció en su hogar el viernes 22 de agosto, rodeado de su familia. Nació en San Donà di Piave, Véneto, Italia, el 27 de noviembre de 1935, hijo de Pasquale Fiocca y de Anna Maria Gallotti. Se mudó a Texas hace 10 años.
Antes de establecerse en League City, Mario creció en Italia (Positano, Capri y Nápoles) y en Mogadiscio, Somalia, antes de emigrar a São Paulo, Brasil, a la edad de 10 años. Ya adulto, se trasladó a Caracas, Venezuela, y más tarde se estableció en Maracaibo, ciudad en la que pasó la mayor parte de su vida y donde conoció a su esposa y formó a su familia.
Mario deja a su amada esposa por 57 años, Hilda Villalobos Rosales; a su hija Yareni “Perki” Finn (Ronald) de League City; a su hijo Daniel Fiocca (Maria Carolina Machado) de League City; y a tres nietos: Amélie Finn, Stefano Fiocca y Mario Fiocca. También le sobreviven su hermano Luigi Fiocca y su hermana Beatrice “Bri” Fiocca, ambos de São Paulo, Brasil, así como numerosos sobrinos y sobrinas. Le precedieron en la muerte su padre, Pasquale, y su madre, Anna Maria.
Mario Fiocca fue un distinguido Ingeniero Mecánico, formado en São Paulo, Brasil, cuya carrera profesional se extendió por más de seis décadas a lo largo de América Latina, el Caribe y los Estados Unidos.
Inició su carrera en 1957 en Caracas, Venezuela, en la empresa Commercial Allen, donde dirigió importantes proyectos de instalación. Entre ellos destacan el primer sistema de aire acondicionado de la Residencia Presidencial de Vacaciones en La Guaira, así como el del Hospital Universitario de Maracaibo; proyectos que reflejaron tanto su experiencia técnica como su espíritu pionero en el campo de la refrigeración y climatización industrial.
En la década de 1960 fundó en Venezuela su primera empresa, Instalaciones y Proyectos Industriales (INPROINCA), la cual permanece activa hasta el día de hoy. Posteriormente, Mario se convirtió en socio de la compañía Charles Hansen Company en Florida, continuando con su labor en el ámbito de la refrigeración industrial. En 1994 estableció Aventura Industrial Supply en Florida, empresa que en 2015 trasladó sus operaciones a Texas. Bajo su liderazgo, la compañía diseñó y ejecutó con éxito importantes proyectos de refrigeración industrial en Venezuela, Surinam, Guyana, Trinidad y varias islas del Caribe.
A lo largo de su trayectoria, Mario fue admirado no solo por sus logros profesionales, sino también por su integridad, liderazgo y constante dedicación a la innovación. Su visión empresarial y su compromiso con la excelencia en ingeniería dejan una huella perdurable en la industria.
Además de ser un esposo, padre y abuelo ejemplar, Mario vivió su vida con espíritu aventurero. Fue piloto certificado y continuó volando planeadores hasta casi los 88 años. Pilotó aviones monomotores y multimotores, hidroaviones, planeadores, e incluso comenzó a construir un planeador en su galpón en Venezuela. Personalmente voló con su esposa e hijos a Estados Unidos y Brasil en innumerables ocasiones para realizar viajes y visitar a la familia. En 1959 incluso rompió un récord aeronáutico, modificando un Beechcraft Debonair para volar sin escalas desde Maracaibo hasta Lima, Perú, una distancia superior al alcance máximo de la aeronave. Su espíritu de aventura no se limitó a la aviación: también disfrutó del paracaidismo, hang-gliding, motocross, buceo, navegación y natación en el mar.
Mario embellecía todo a su alrededor, incluso sus propios jardines, donde cultivaba desde hermosas flores hasta las frutas y verduras que luego utilizaba en la cocina. Quienes tuvieron la fortuna de disfrutar una comida preparada por él saben que era un chef talentoso. Le gustaba elaborar todo desde cero, incluyendo mantequilla, mayonesa, pastas, pasteles y pan. Entre las recetas favoritas de su familia se encuentran su salsa boloñesa, pasticcio (lasaña), crepes, hamburguesas caseras, quesillo, choux (profiteroles), vitel toné, salchicha italiana, pargo a la meunière, ñoquis, vitello alla genovese y, por supuesto, su pan que preparaba diariamente y su pizza casera.
Mario tenía una habilidad especial para conectar con todos a su alrededor. Le encantaba contar historias sobre su niñez, sus viajes y sus aventuras en el aire. Además, podía hacerlo en cualquiera de los cinco idiomas que dominaba: italiano, portugués, francés, español e inglés. Su buen humor y generosidad llenaban de alegría a quienes lo rodeaban.
Entre sus muchas distinciones se encontraba haber alcanzado el grado 33º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la masonería. Sin embargo, ninguna lista de logros puede reflejar plenamente su espíritu y su generosidad. Siempre puso a los demás por delante de sí mismo, incluso a desconocidos, y estaba dispuesto a dar todo lo que tenía si podía ayudar.
Su legado vive en su familia, en las empresas que fundó, en los proyectos que lideró y en las muchas vidas que tocó a lo largo de cuatro continentes y en los diversos países donde vivió. Su ausencia será profundamente sentida.
His legacy lives on in his family, the companies he built, the projects he led, and the many lives he touched along the way across the four continents and many countries he lived. He will be missed dearly.
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