

Benjamin Macias Gomez was born on April 2, 1960 in San Miguel El Alto, Jalisco, to the late Gavino Macias and Elisa Gomez. He was a devoted husband, loving father, proud grandfather, cherished brother, and loyal friend whose greatest purpose in life was his family.
Benjamin shared 38 wonderful years of marriage with the love of his life, Guillermina Macias, whom he married in 1988. Together they built a home filled with love, faith, laughter, and unwavering devotion. He was the proud father of four children: Mavelisa, Belén, Alejandro, and José Manuel. His family continued to grow with the addition of his beloved children-in-law, Antonio, Enrique, Neida, and Becky, and six treasured grandchildren: Ciandra, Santiago, Brielle, Ezequiel, Penelope, and Esai. Being “grandpa” was one of his greatest joys, and the love he had for his grandchildren was evident in every moment they shared.
He is survived by his loving mother, Elisa Gomez, and his eight siblings: Maria Elena, Ramona, Armando, Veronica, Maria del Refugio, Teresa, Anna Isabel, and Juan Antonio, all of whom held a special place in his heart and who he loved deeply.
For many years, Benjamin worked in the agricultural fields of Southern California, harvesting a variety of fruits and vegetables. Through hard work, perseverance, and sacrifice, he provided for his family with dignity and pride. His work ethic reflected the kind of man he was humble, dependable, and selfless. Working the agricultural fields was something he always talked about with pride and was very proud to have done.
Above all else, Benjamin treasured time spent with those he loved. Family gatherings were his favorite occasions, where his warm smile, kind heart, and stories from his childhood brought laughter and joy to everyone around him. He had a remarkable gift for making people feel welcome and reminding those around him of the importance of family.
In his later years, Benjamin faced many medical challenges. Yet through every obstacle, he displayed extraordinary courage, resilience, and an unwavering determination to keep fighting. He never allowed hardship to define him. Instead, he met every challenge with incredible strength, inspiring everyone who witnessed his journey. He was the true embodiment of perseverance, proving that even in life’s most difficult moments, hope and determination can carry us through.
One of Benjamin’s greatest passions was baseball. It was a love first shared with his father and siblings, then passed on to his children and grandchildren. He was a devoted Los Angeles Dodgers fan, faithfully cheering them on through every victory and every frustrating defeat. His enthusiasm for the game created lasting memories that his family will always cherish.
Benjamin lived a life rooted in love, sacrifice, and unwavering devotion to those around him. His legacy is not only found in the family he leaves behind but also in the values he instilled: to remain strong in the face of adversity, to never give up, and to always place family above all else.
Though he will be deeply missed, his love, wisdom, strength, and beautiful spirit will continue to live on in the hearts of all who were blessed to know him.
“When you think of Benjamin, think of strength. Think of a man who showed us that nothing is impossible when faced with courage, determination, and the love of family. His memory will forever be a source of inspiration, and his love will remain with us always.”
Spanish:
En Memoria de Benjamin Macias Gomez
Con profunda tristeza, pero con la esperanza y la fe en la promesa de la vida eterna, anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre, abuelo, hijo, hermano y amigo, Benjamin Macias Gomez.
Benjamin nació el 2 de abril de 1960 en San Miguel El Alto, Jalisco hijo del señor Gavino Macias (†) y de Elisa Gomez. Desde muy joven aprendió el valor del trabajo honrado, la humildad y el amor por la familia, principios que guiaron su vida hasta el último de sus días.
Tuvo la dicha de compartir 38 maravillosos años de matrimonio con el amor de su vida, Guillermina Macias, con quien contrajo matrimonio en 1988. Juntos formaron un hogar lleno de amor, fe, respeto y hermosos recuerdos. Fue un padre ejemplar para sus cuatro hijos: Mavelisa, Belén, Alejandro y José Manuel, y recibió con cariño como parte de su familia a sus hijos políticos: Antonio, Enrique, Neida y Becky.
Uno de los mayores regalos que Dios le concedió fue convertirse en abuelo. Sus seis nietos, Ciandra, Santiago, Brielle, Ezequiel, Penelope y Esai, fueron la alegría de su vida. Disfrutaba profundamente compartir tiempo con ellos, escuchar sus risas, contarles historias y crear recuerdos que permanecerán para siempre en sus corazones.
Le sobreviven su querida madre, Elisa Gomez, y sus ocho hermanos: María Elena, Ramona, Armando, Verónica, María del Refugio, Teresa, Anna Isabel y Juan Antonio, con quienes compartió un vínculo de amor.
Durante muchos años trabajó en los campos agrícolas del sur de California, cosechando distintos tipos de frutas y verduras. Con esfuerzo, dedicación y sacrificio, trabajó incansablemente para brindar lo mejor a su familia. Nunca le temió al trabajo duro, porque para él, proveer para los suyos era una de las mayores expresiones de amor.
Para Benjamin no había nada más importante que la familia. Disfrutaba como nadie las reuniones familiares, donde siempre se le veía con una sonrisa sincera y dispuesto a compartir alguna anécdota de su infancia que hacía reír a todos. Su alegría, sencillez y gran corazón dejaron una huella imborrable en cada persona que tuvo el privilegio de conocerlo.
En los últimos años de su vida enfrentó numerosos problemas de salud. Sin embargo, jamás permitió que las dificultades definieran quién era. Luchó con una fortaleza admirable, una fe inquebrantable y una inmensa voluntad de vivir. Nunca se rindió. En cada prueba nos enseñó el verdadero significado de la perseverancia, la valentía y la esperanza, confiando siempre en los planes de Dios.
Otra de sus grandes pasiones fue el béisbol. Ese amor por el deporte nació junto a su padre y sus hermanos, y con el tiempo lo compartió con sus hijos y nietos. Fue un fiel aficionado de los Los Angeles Dodgers, celebrando cada triunfo y sufriendo, con la misma pasión, cada derrota. Ver un partido en familia era uno de los momentos que más disfrutaba.
Como familia católica, encontramos consuelo en la promesa de la resurrección y la vida eterna. Aunque hoy nuestros corazones sienten profundamente su ausencia, tenemos la esperanza de que Benjamin ha sido recibido en los brazos amorosos de nuestro Señor Jesucristo y se ha reunido con aquellos que partieron antes que él. Pedimos a la Santísima Virgen de Guadalupe que lo cubra con su santo manto y que Dios le conceda el descanso eterno.
Benjamin deja como legado un ejemplo de amor, sacrificio, fortaleza y dedicación a su familia. Nos enseñó que la verdadera fuerza no consiste en no enfrentar dificultades, sino en levantarse una y otra vez con fe, esperanza y amor.
Aunque ya no esté físicamente entre nosotros, su recuerdo vivirá para siempre en cada historia que contó, en cada sonrisa que regaló, en cada enseñanza que dejó y, sobre todo, en el inmenso amor que sembró en su familia.
Descansa en paz, querido esposo, papá, abuelo, hijo, hermano y amigo. Siempre vivirás en nuestros corazones. Hasta que Dios nos permita reencontrarnos.
“Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu Señor.”
— Mateo 25:23
Dale, Señor, el descanso eterno. Y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén
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